Alemania 0 1 España

Toda España con la roja, y en realidad es con la roja y gualda, pues no he visto tantas banderas “nacionales” colgadas de los balcones de las viviendas desde hacía bastantes años. Y es que el fútbol une a los pueblos: lo que ha desunido el estatuto que lo vuelva a unir el fútbol, porque ¿quién no quiere sentirse parte de un gran equipo? ¿quién no ha tenido alguna vez la necesidad de sentirse copartícipe de un gran triunfo? ¿quién no ha sentido alguna vez el deseo de jugar un partido y saltar al césped y jugar entre campeones?

El deporte, ese lenguaje universal, lo entendemos todos. Apreciamos el esfuerzo físico de nuestros compatriotas y lo sentimos en nuestras propias carnes, porque alguna vez nosotros también hemos jugado a su juego… pero jamás llegamos a ser tan buenos como para estar en esa pista de tierra batida ó sobre el césped ó bajo el aro, y sobre todo jamás llegamos a ser tan buenos como para estar entre los mejores. Al verles jugar, a los nuestros, se nos pone en la cara la expresión de nostalgia, y en el recuerdo aparecen nuestros años de juventud cuando soñábamos a ser el número 1, jugando. Las victorias nacionales crean piña, unen gentes, porque son capaces de unificar a los pueblos por el fino hilo de la ilusión juvenil

Esa misma ilusión, que nos mueve cada día para dar lo mejor de nosotros mismos, en nuestros trabajos, con los nuestros, con nuestros amigos, nos hace también ser exigentes. A nuestra selección le pedimos la victoria, y en los vaticinios no nos conformamos con estar en la final, eso es tanto como desear que pierdan. Nuestro pronóstico es el de la victoria en la final y cualquier otro deseo es una muestra de mediocridad con el pueblo español y por ende, con nosotros mismos

Casi finalizando el partido contra Alemania, al que imagino que “habremos” ganado, deseo para nuestra España, esta que siento en la mitad de mi sangre y en la otra mitad, aún con mayor intensidad, deseo la victoria en la final, porque sí, porque soy exigente, porque quiero lo mejor para mí y para los míos, y porque me gustaría que mis vecinos también lo desearan en todos los ámbitos. Que acabe ya esta era de mediocres y que empiece una nueva era de un pueblo renovado, con ganas de triunfo y con un espíritu exigente en sus propias carnes y en la de quienes nos representan

ENHORABUENA para nuestros campeones, que sobre la hierba no entienden de autonomías, ni de separatismos, ni de “Estado español”. Enhorabuena para todos los pertenecientes a la NACION ESPAÑOLA

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Acerca de marisoltabuyo

Ingeniera, Consultora, Profesora, estoy a mitad de camino de convertirme en Psicóloga. Soy una auténtica generadora de ideas, resolutiva, proactiva y me gusta escribir (yo me digo, pseudoescritora)

Publicado el julio 7, 2010 en Corazón, Reflexiones, Sociedad. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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