Archivos Mensuales: marzo 2013

La trinca

pasta

Sí, aquí quien no corre, trinca. Desde que se inventó el poco digno trabajo de asaltador de caminos, se han inventado nuevas y fabulosas formas de trincar la pasta del bolsillo ajeno. Debe de ser que tenemos apetitos selectivos, y si no hay pasta …nos vamos!!!… pero a trincarla en otro lugar. De las variedades de pasta que hay en mercado italiano, penne, linguine, fettuccine, … manjares de paladares muy selectivos, se ha pasado a variedades no menos coloristas, y tenemos en el mercado pastas de diferentes colores y formas, las hay en tonos púrpuras, azules, rojos y las hay con frías formas redondeadas que son una delicia para los oídos más exigentes

Sin embargo, el antiguo arte de trincar la pasta del prójimo ha adquirido una nueva y más sutil definición. Hasta ahora el hurto ó robo estaba caracterizado por el no consentimiento de la víctima. Hoy en día, las formas de robo se realizan de una forma más elegante, con firma en papel impreso y con la presencia de abogados y notarios.

Y hablando de firmas, si bien en el vaticano el mandamás de la religión católica, el Papa Francisco, deberá rubricar encíclicas que elaborará estrechamente con sus purpurados para lograr restablecer la conciencia y la paz espiritual en el mundo; en los recintos donde se celebran matrimonios vitalicios con tu hipoteca se rinde culto a otro tipo de purpurados, esos que están impresos y que llevan la rúbrica del más alto directivo del BCE

De todos es conocido que el matrimonio eclesiástico no garantiza la permanencia de la unión, no así ocurre en el matrimonio hipotecario, en que la unión tiene garantía bancaria, bajo pena de intereses de usura que rondan el 20%. Son uniones en las que si pagas, bien, y si no pagas, debes seguir pagando. Es un ganar-ganar para el banco, en connivencia con el que firma, con beneplácito de la Ley, y bajo la laxa supervisión del Banco de España. Si hubieran necesitado la bendición de Dios, sin duda, también la habrían conseguido… menudo es Botín!

En lo personal diré que soy mujer “de ciencias” y más práctica que el cutter, por lo que ni se me pasó por la cabeza que el tener una casa pudiera tener tantas cláusulas adheridas. La verdad es que mi percepción de las uniones de pareja ha cambiado un poco y “desde que me casé con mi hipoteca, he dejado de creer en el matrimonio” y  ya me permitirán “la licencia”. Sé que la definición de la RAE no es exactamente ésta, pero vivimos en tiempos en que hasta la definición de las palabras, dadas por las instituciones que las custodian, nos la estamos pasando por el forro (de los libros)

De la misma forma en que nos pasamos por el mismísimo forro, los conceptos de decencia, honestidad, responsabilidad, y un largo etcétera. Por ello, estas palabras se quedan precisamente ahí, “jodidas” en algún rincón del mundo de las entidades meramente semánticas y con ámbito de aplicación meramente literario

Lo cierto es que cuando prostituimos a la “conciencia”, a la “creencia” y a la “verdad”, nos convertimos en chulos que custodian putas como la “codicia”, la “vanidad”, y la “mentira”

Y así andamos, tengo la impresión de que entre chulos y putas anda el juego

La insoportable brevedad… de la memoria

Memoria-elefante

40, han caído 40 países en el examen de geografía de mi sobrina de 12 años. ¿Qué cuántos se tenía que aprender? Pues un total de ¡500! Yo la veía desesperarse entre tanto nombre raro, y cuando llegó a Asia estaba al borde de la histeria contenida

Lo cierto es que no recuerdo que jamás me hayan pedido un esfuerzo de memoria semejante en toda mi vida académica… y mira que soy ingeniera industrial y me han pedido cosas, ¿cómo decirlo? rayando en la extravagancia y en la demencia

De todos modos, el esfuerzo de memoria en una carrera técnica no es tan elevado como en una carrera de las definidas como de “hincar los codos”. Mi hermana, que es médico, lo puede atestiguar. Yo la recuerdo con tremendos “ladrillos” debajo del brazo, que ahora descansan de forma flamante y majestuosa en las estanterías. Sin embargo, tampoco creo que le hayan pedido semejante “hazaña” ni en su época como estudiante de EGB, ni en su época de bachiller ni (creo, aunque aquí, sospecho, que puedo equivocarme) en su época universitaria

Es curioso, pero más que un examen, parece una venganza. Es una agresión en contra del alumno, primero porque el esfuerzo es ingente, segundo porque no tiene ninguna finalidad, tercero porque el nivel de exigencia es tan grande que muchos de ellos no podrán pasar un listón tan alto y será un golpe contra la autoestima naciente de un pre-adolescente

La geografía es una materia que podría resultar muy atractiva. El conocimiento de diferentes culturas, demografías, y características socio-políticas puede ser interesante y divertido. Puede abrir la mente de los peques proporcionándoles una visión amplia de la realidad social en la que vivimos. Puede hacer volar su imaginación, trasportándolos a otros “mundos” alejados del nuestro y presentándoles una realidad poco común

El aprendizaje de un listado de 5 folios llenos de nombres de países con sus capitales colocados de forma adyacente es una petición de alguien que cuando menos “se ha colocado”. Es ilógico aprenderse una lista extensa de palabras, porque no dejan de ser eso, palabras. Si lo que se perseguía era fortalecer la capacidad de memoria de los peques, que lo hagan con alguna utilidad, por ejemplo el ampliar el vocabulario de un idioma que se quiere dominar, pero es que no es posible conjugar el lenguaje de las capitales de 250 países del mundo, porque el verbo que más se aproxima a ese lenguaje es el verbo “joder

 

El miedo escénico

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Hace muchos años que trabajo en entornos de muy alta exigencia. El mundo de la consultoría exige que te esfuerces dando no un 100% de ti misma sino, a veces un 120% ó un 150%. Es un entorno en el que los requisitos en tus capacidades intelectuales son elevados y muchas veces, y cada vez más, los requisitos en tus habilidades sociales y en tu aspecto físico también.

Se puede decir que se requiere de un profesional completo, con un alto grado de exigencia en su formación en estas tres facetas: intelectual, social y la física.

Es un entorno donde las reuniones de trabajo se realizan fundamentalmente a alto nivel. En mi caso concreto, he tenido mucha suerte, ya que estas reuniones de trabajo eran de pocos componentes, no más de tres personas, en las que era relativamente sencillo exponer de forma tranquila tu trabajo ó convencer al cliente de que el proyecto era interesante

Sin embargo, me habría muerto del susto de haber expuesto mis ideas a un amplio grupo de personas. Se me habría paralizado el corazón, se me habría congelado la sangre, me habría puesto mala, pálida, roja, verde, azul ó de cualquier otro color como, a veces, me pongo a la hora de enfrentarme a cualquier exposición sencilla en grupo. No obstante, uno se hace a todo, y he tenido la ocasión de poder superarlo cada vez que me he puesto delante de mis alumnos en los cursos de formación que he impartido a grupos de más de 15 personas

El miedo escénico es algo natural en la mayoría de los casos. El enfrentarse a una situación en la que hay una multitud de personas mirándote es incómodo. No sólo porque se percibe como un entorno hostil en el que estás en inferioridad numérica sino porque se percibe como una prueba que hay que superar. Sin embargo, cuando se convierte en patológico, puede estar escondiendo otros problemas más graves: traumas infantiles y de la adolescencia, configuración de la personalidad (p.ej. timidez, apocamiento), conductas adquiridas por aprendizaje vicario (modelos, y personas de referencia), niveles exagerados de auto-exigencia, ó sobreestimación de la opinión de los demás, infravaloración de uno mismo (baja autoestima), entre otros

El miedo provoca sensaciones de malestar: sequedad de la boca, bloqueo intelectual, temblores, náuseas, etc, la sangre se concentra en las extremidades inferiores preparando al cuerpo para la huída. Es un verdadero bombazo para el cuerpo y la mente, supone un auto-atentado contra la vida. Los miedos se generan, fundamentalmente, porque los procesos mentales hacen una representación ó mapa psíquico de la situación como “amenazante” de tal forma que todo nuestro cuerpo se pone a la defensiva. La presencia de multitud de personas representa una verdadera amenaza para el individuo con miedo escénico

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La naturaleza es sabia y nos ha provisto de un mecanismo de defensa excelente para evitar auto lesionarnos por esta causa. Me estoy refiriendo a la autoestima. La autoestima es un mecanismo cognitivo que proporciona razones suficientes para querernos. Es nuestro aliado a la hora de enfrentarnos al mundo  y a la presencia del otro. Nos proporciona el nivel de bienestar y de confort suficiente para poder sacar lo mejor de nosotros mismos, nos hace poderosos ante cualquier amenaza, nos brinda un escudo y una espada con los que poder luchar en defensa ó en ataque

Pero, … siempre hay un pero… muchas veces, nuestros niveles de autoestima están bajo mínimos. Es como si se hubieran agotado, en algunos casos, ó como si siempre hubieran estado bajos en otros ó como si, de golpe, alguien los hubiera vaciado. El problema de tener bajos niveles de autoestima radica en alguno de los siguientes tres factores:

  1. No nos conocemos bien. Este es un tema de percepciones, que influye sobremanera en los procesos de atribución e inferencia. Las personas tendemos a cometer errores en la percepción. A estos errores se les denomina “sesgos”. De esta manera, en muchas ocasiones tenemos el sesgo de creernos los mejores y los únicos en determinadas materias (sesgo de falsa singularidad), lo que nos proporciona una visión mejorada de la realidad de lo que somos. Por otro lado, también tenemos el sesgo de sobreestimación, que consiste en magnificar las percepciones haciéndolas aún más importantes de lo que son en realidad. De esta manera algunos perciben el mundo de sus propios errores, fallos y defectos como una verdadera pesadilla.
  2.  No sabemos valorarnos. Valorarse significa “ponerse en valor”, que no es otra cosa que saber ponerse en el lugar/en la escala que nos corresponde bajo un determinado criterio. Aquí fallan las dos cosas, primero el criterio bajo el cual nos valoramos, y segundo, la nota que nos auto-otorgamos (basados en nuestras percepciones ó en las percepciones de otros). Muchas veces este problema está derivado del anterior: al no conocernos, tendemos hacia niveles de autoexigencia que a veces son desmedidos (sobre-estimación) y otras veces son demasiado laxos (sub-estimación). Por ello el punto en el cual nos estamos encuadrando a nosotros mismos es sumamente importante. No podemos pretender ser Miss Universo cuando el cuerpo que tenemos no da para tanto, ni tampoco se puede uno comparar con Albert Einstein si no se dispone de un nivel intelectual a su nivel, por citar algunos ejemplos desmedidos
  3. No nos aceptamos y nos revelamos contra nosotros mismos. Al exigirnos estar dentro de unos niveles que no se corresponden con nuestra realidad viene nuestro rechazo. Es un problema derivado de los dos problemas anteriores, es decir, al no conocernos bien, nos valoramos bajo criterios que no se corresponden con nuestra realidad y al sacar baja puntuación no lo aceptamos, con lo cual, estamos en lucha contínua contra nosotros mismos. También podría ser que la falta de aceptación viniera de no saber aceptar nuestras propias limitaciones, es decir, que el individuo conozca que no es excelente en una determinada faceta, pero que sea incapaz de aceptar su limitación, con lo que se genera, de nuevo, una mala sensación

Podemos modificar el modo en que actúa la autoestima, ya que factores biológicos, socio-culturales y la voluntad actúan sobre ella. Un buen ejemplo de cómo la biología afecta al proceso de autoestima es la ingesta de bebidas alcohólicas ó de tranquilizantes y relajantes musculares, que provocan que tus procesos mentales no disparen de una forma intensa tus alarmas defensivas, y hacen que el nivel de consciencia sea menor (uno se cree el rey del mundo bajo los efectos del alcohol). Por otro lado, los factores socio/culturales (familia, amigos, profesores, compañeros de trabajo) también provocan que tu autoestima sea mayor (cuando se encuentra aprecio y reconocimiento) ó menor (si encuentras lo contrario). Por último, la voluntad, el temperamento, y otros rasgos de la personalidad  hacen que podamos llenar nuestros niveles de autoestima, en tanto en cuanto alcancemos los niveles de exigencia que nos hemos propuesto

El miedo escénico mina la confianza en uno mismo, es más, puede retroalimentar nuestra baja autoestima si, por ejemplo, el tener una buena oratoria es uno de los requisitos que nos auto-imponemos

En cualquier caso, la autoestima debe evaluar de forma equilibrada y ponderada todas las facetas que componen a un individuo: cuerpo, cabeza, corazón, espíritu.

La forma de recargar nuestros niveles de autoestima y de recuperar el equilibrio es siendo CONSCIENTES (vivir tus limitaciones sin mortificarte por ellas, aceptándolas y como dirían los americanos “take it easy”), teniendo CONFIANZA en uno mismo, en el poder y capacidad que uno tiene, contando con sus limitaciones, siendo RESPONSABLES de lo que uno es y de lo que uno puede y debe aportar a sí mismo y a la sociedad y por último teniendo VOLUNTAD para cambiar lo que queremos cambiar en uno mismo, centrándonos en aquellos aspectos que sean de mayor importancia y consiguiendo cambios pequeños y continuados en el tiempo, aplicando la filosofía Kaizen para conseguir buenos frutos

La autoestima de cada uno es el alimento intelectual que da energía a nuestras mentes, que nos permite enfrentarnos al mundo con la misma fuerza con la que los alimentos llenan de nutrientes nuestro cuerpo. Debes incorporar en tu dieta una buena dosis diaria de autoestima, haciendo cualquier actividad que te reconforte y que te llene de satisfacción, consiguiendo pequeños logros diarios y siendo conscientes de la importancia que cada pequeño logro tiene para ti.  Date un abrazo cada vez que lo consigas y si no lo consigues, date dos abrazos por haberlo intentado y para tener más ánimos y lograr superarte la próxima vez

Desaprender a desenseñar cómo se deshacen las cosas

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“Muchas veces estamos condicionados por nuestro pasado. Las experiencias adquiridas en él se graban a fuego y se manifiestan posteriormente, primero, en nuestra actitud y luego, en nuestra conducta”

Cuántas veces hemos oído decir de alguien “ha cogido miedo” porque es incapaz de repetir una experiencia ya que tiene “aprendido” que le lleva a una consecuencia negativa, que no se embarca en una tarea porque tiene la falsa “creencia” de que la historia se va a volver a repetir

Y esta persona que ha aprendido a través de una mala experiencia, tiene una actitud negativa ante la vida. Una actitud que provoca la evitación de la experiencia, porque tiene la certeza de que volverá a sucederle lo que en el pasado ya le sucedió

Las actitudes están muy influidas por el aprendizaje. Este aprendizaje del que ya hablaremos más adelante, proporciona códigos y esquemas de comportamiento que son complicados de cambiar, pero que en muy pocos casos son indelebles

La misma forma en que se crearon esos esquemas de conducta es la que se aplica para borrarlos. Es decir, la forma en que una experiencia negativa se elimina de nuestra memoria es contrarrestando dicha experiencia con otra positiva de la misma índole. De esta manera, el aprendizaje por condicionamiento clásico se ve anulado

Por ello, si quieres que tu pasado no represente un lastre para tus futuras actuaciones, vuelve a experimentar aquello que una vez y, en ciertas circunstancias, no acabó bien, PERO asegúrate de no ser tan insensato de repetir el experimento utilizando las mismas variables: cambia aquello que crees que fue la causa de que fuera mal y vuelve a hacer el experimento

Hacia el cambio social desde el individuo

McClelland

“Actualmente, ni reyes ni gobernantes pueden convertirse en ejemplo de comportamiento de sus súbditos y conciudadanos”

Los pilares de comportamiento de las personas los forjamos con el aprendizaje, aunque “de base” tengamos todos algo en común: una subconsciencia a la que ninguno de los grandes padres de la psicología pudieron/quisieron renunciar. Así, ni Wundt, ni Freud ni James se sumaron a las corrientes “reduccionistas” que consideraban que la conducta provocada por la mente humana era únicamente un conjunto de consecuencias de causas fisiológicas. De esta manera dejan abierto el estudio del controvertido tema del subconsciente humano, consiguiendo no desvincular la psicología (estudio del “alma”) de la filosofía, evitando convertirla en una mera ciencia de los procesos mentales elementales

Lo que no han podido aún determinar es el proceso en el que tu propia alma se corrompe porque es un proceso que es específico e inherente a cada ser humano. En la mayoría de los casos bastará con una suma suficiente de dinero y de riquezas. Ambos facilitan la vida y son poderosas armas para transformar el alma inocente e innata de una persona porque atacan a la línea de mayor vulnerabilidad del ser humano: su “tendencia hacia un comportamiento codicioso”

Somos seres que nos movemos por motivaciones, en una de las últimas teorías propuestas sobre la motivación de la conducta humana, Mc Clelland, a mediados del siglo XX, establecía tres tipos de necesidades: logro, poder y afiliación. Pues bien, nuestro cerebro funciona, según él, para satisfacer esta terna de necesidades de una manera ponderada y sesgada y la combinación es individual de cada ser humano

En la mayoría de las personas existe la predominancia de la motivación de poder. Lo que conlleva una necesidad de influencia y de búsqueda de estatus social, que muchas veces, son conseguidos a través de un alto nivel adquisitivo. Es más fácil y rápido conseguir esta influencia a base de “comprar” títulos

La motivación de afiliación tiene en cuenta nuestras necesidades sociales. Aquí también el disponer de un nivel alto de poder adquisitivo ayuda en la satisfacción rápida de esta necesidad. Es muy fácil “comprar” amigos

Sin embargo la motivación de logro es relativamente complicada de encontrar en las personas. En ella se tiene en cuenta la necesidad de superación de retos personales, la recompensa no estriba en la consecución del premio final sino en el mismo hecho de haberlo conseguido. Es la mentalidad que tienen las personas orientadas a resultados, emprendedores y gerentes de negocio, aquellas personas que “lo hacen posible”

Lejos de la búsqueda del “dinero”, que nos permite conseguir una posición de influencia en nuestro entorno, lejos de buscar a ultranza el agradar a las masas, gracias a la compra masiva de votos, nuestra tendencia debería ser la de orientarnos a la búsqueda de la superación personal. Si trasladamos esta tendencia al contexto de la dramática situación de desempleo en la que estamos en nuestro país, deberíamos ser capaces de encontrar nuevas fórmulas ingeniosas de ocupación, tanto desde el lado del empleador como del lado del empleado. El objetivo del mercado económico, llámenme utópica, ya no debería seguir siendo el de conseguir una abultada cuenta de resultados, que se traduce un ratios financieros aceptables (EBITDA, ROI, etc), sino el de conseguir ratios de ocupación óptimos, que maximicen el beneficio social obtenido a través del beneficio en el mercado laboral (no del mercado financiero)

En una situación como la que estamos viviendo, es necesario que cambiemos nuestras pautas de motivación para reorientar nuestro comportamiento hacia la superación personal, tanto de empresarios como de trabajadores, con un planteamiento único, individual e intransferible de objetivos de logro. El de unos, consiguiendo maximizar resultados expresados en beneficios sociales y el de otros consiguiendo maximizar su potencial de ocupación aportando un nivel y calidad de trabajo que rocen la excelencia

No es sólo una cuestión de Responsabilidad Social (Individual y Corporativa) sino el asunto trasciende a la modificación de nuestros patrones mentales de comportamiento, que no son otros que las motivaciones básicas que hacen que nuestro caminar sea el que es

Redefinir nuestros patrones de comportamiento nos proporciona nuevos puntos de vista que abren nuevos horizontes en la ocupación de las personas. Debemos ser capaces de conseguir un verdadero cambio social, desde el individuo, desde el YO para ser capaces de afrontar los nuevos retos que el contexto social y económico nos obliga a tomar

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