Archivos Mensuales: julio 2013

La lógica de las cosas y el sentido común

 

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Vemos “la lógica de las cosas” de la manera en que actúa nuestro sentido común. El sentido común, “parajódicamente” es el menos común de los sentidos. No muchas personas lo tienen y por ello, “la lógica” con que ven las cosas esas personas, está teñida de parámetros subjetivos, que les hace parecer, muchas veces, incoherentes

El sentido común, aparece cuando varias circunstancias se dan al mismo tiempo:

  1. Cuando se ha dejado la arrogancia en casa. Las personas manifestamos una conducta arrogante cuando los argumentos que esgrimimos para defender nuestra razón son débiles. Es decir, se podría decir que las personas son tanto ó más arrogantes cuanto más perciben que tienen poca razón. Es un plus en el que apoyar sus argumentos. Es un plus basado en una “actitud”  de gallito, en una elevación de la voz, en una intimidación con agresividad, en el insulto fácil al contrario y en las coletillas inútiles, vacías de significado. Cuando sus propios argumentos “no les dan la razón” piensan que la fuerza puede otorgársela
  2. El sentido común aparece cuando la mentalidad con la que se miran las cosas es abierta. Es decir, se está dispuesto a ver y a reconocer que no sólo existen otras posturas posibles sino que además, esas otras posturas posibles pueden ser más válidas que las de uno mismo
  3. El sentido común aparece como consecuencia de la prudencia. La prudencia es una de las virtudes cardinales de la que más gente carece. Somos, por naturaleza, defensores de lo propio. Nos cuesta mucho bajar la guardia y vamos por el mundo defendiéndonos física y psicológicamente. Nos sentimos agredidos cada vez que alguien nos quita la razón. Y lo que no sabemos bien, es que la razón no está en potestad de nadie. Todas las cosas tienen una explicación y esa explicación ni es de fulanito ni es de menganito, sino que es inherente a la cosa en sí. No tenemos la prudencia de callar cuando “desconocemos” de lo que se habla, e intentamos hacer prevalecer una opinión basada, no en el conocimiento real de las cosas (“conocer” requiere ESTUDIO), sino en el parecer que tenemos de las cosas. Nos falta la prudencia de mordernos la lengua antes de defender una posición que no está contrastada por la ciencia
  4. El sentido común aparece cuando a la persona le sobra autoestima. La autoestima consiste en conocerse así mismo, en saber ponerse en valor desde el interior y no en función de lo que piensen los demás de uno mismo. Volviendo a las opiniones que defendemos, debemos ser conscientes de que la explicación que UNO da a las cosas puede NO coincidir con la explicación REAL de las mismas. Es decir, podemos ESTAR EQUIVOCADOS. El ser conscientes de que tenemos LIMITACIONES en cuanto a nuestros conocimientos, no nos hace ser PEOR PERSONAS, sólo nos hace ser PERSONAS IGNORANTES. Cuando percibimos que alguien “osa” quitarnos la razón, estamos percibiendo que nuestra autoestima está en riesgo. De ahí que, en muchas ocasiones, las posiciones ante conflictos, se encuentren enconadas y deriven en una situación irresoluble, sino no es por medio de echar mano de la agresividad

Hace poco me he encontrado con un conflicto que reunía todos estos parámetros. Les contaré un ejemplo, para que entiendan la situación

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Hace tiempo que deseo comprarme un Samoyedo. Son perros con un pelaje blanco espléndido. Es una especie que viene de Rusia y están habituados a temperaturas que no superan los 20ºC. En la actualidad se encuentran por todo el mundo, y hay varios en mi propia ciudad. Yo vivo en pleno campo, a unos kilómetros de Valladolid.

Entiendo que no puedo tenerlo, que mi ritmo de vida me haría imposible cuidarlo como debería, y que el lugar que podría ofrecerle para vivir no es el más idóneo para él, ya que debería acondicionar mi hogar para buscarle un sitio holgado y agradable exclusivamente para él

Como sabrán Pucelix, está en plena meseta castellana. Posee clima continental, y los veranos, en muchas ocasiones superan los  35ºC de media estacional. Mis vecinos que tienen este tipo de perros, y haciendo gala de un buen sentido común, no lo sacan en horas de máximo calor. Lo tienen a buen resguardo en las horas en que más aprieta el Sol, y por la noche, lo sacan, ya que es necesario que haga dos horas de ejercicio diario.

Como buenas personas que son, y como gente responsable que también son, le dan al perro aquello que necesita. Lo suelen tener bien cuidado, y muy bien aseado. Lo limpian cada vez que lo sacan, porque lo tienen en casa y no quieren que ninguno de los suyos enferme ni tampoco que el perro lo haga (por muy resistente que sea… hay perros que “aguantan” lo que no está escrito sin pillarse ninguna enfermedad, la falta de higiene es como jugar a la ruleta rusa). También, y por descontado, lo tienen bien alimentado

Aplican en él todas las recomendaciones que dan los criadores, en cuanto a tipo de alimentos, limpieza y cuidado del manto, y hábitos saludables. Es decir, PIENSAN BIEN lo que hacen

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Tener a un Samoyedo en un piso sería una verdadera desgracia para el animal. Tenerlo en un ambiente de ciudad sin que pueda correr a sus anchas, sería un sufrimiento para él. No sería como el sufrimiento de alguien que ya está enfermo, no sería como el dolor que podría tener un perro viejo, para el que todo son achaques, no sería como el apalear al perro cuando se porta mal, pero ese “ambiente” no dejaría de ser penoso para él… aunque insisto, a todo se hacen estos animales y hay quien dice, incluso en numerosas ocasiones, que sino “que se aguante”

De la misma manera, dejar que el animal se achicharre de calor en verano, sacándolo a horas en que el calor aprieta, le proporcionaría dolor. No sería como el dolor de pisarle la cola, porque el pelo lo llevara arrastrando, no sería como la enfermedad que le entraría de tenerlo poco aseado, no sería como la angustia que le entraría al rascarse desesperadamente porque el pelaje lo tiene mal cuidado y lleno de bichos, pero indudablemente sería un sufrimiento para él y totalmente gratuito, porque podría evitarse

Hay cosas que atentan contra el sentido común, ya que no sería la primera vez que alguien, que se denomina así mismo, caritativo, amante de los animales, incluso hasta cuidador de los mismos, posee perros de este tipo metidos en un piso de ciudad, que saca al animal a la calle en horas de máximo calor y que no lo limpia como debe porque eso proporcionaría un trabajo “extra” que no está dispuesto a realizar.

Hay quien incluso, intenta justificar su carencia de sentido común, con excusas:

  • … que es SÓLO un perro? PUES Sí
  • … que ese perro no sólo es un perro sino un “objeto bello” de exhibición y de posesión, que gusta mostrarlo con todo su pelaje, incluso en verano y a cualquier hora del día, aunque el pelaje esté, se vea, y se perciba claramente descuidado? PUES Sí
  • … que es su dueño el que tiene la última palabra al final? PUES Sí
  • … que se puede aplicar la máxima de “que se aguante”? PUES Sí

 

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Pero, y a pesar de que todas esas respuestas son afirmativas, NADIE nos quitará la libertad de denunciar un maltrato a un SER QUE ESTÁ VIVO, que respira, que siente y que SUFRE.

Que los dueños llevan a sus perros para “PRESUMIR” lo acepto, pero que lo hagan a costa de “sufrimiento ajeno”, es a todas luces, inaceptable y tremendamente injusto .

Cuánta razón la de una niña sevillana de siete años cuyo sudor caía por su frente, en pleno calor de feria de Abril, pues llevaba camisa blanca de manga larga, fajín y chaquetilla torera, que afirmaba que “para presumir había que sufrir”… Si los perros hablasen quizás no opinarían de la misma manera y preferirían llevar una vida de menor “presunción”

Antes de comprar un perro, asegúrense de que pueden tenerlo en perfectas condiciones. Asegúrense de qué raza es, cuál es su hábitat natural, y cuáles van a ser las condiciones de vida que se ofrecen al animal, porque, y aunque sea inútil el denunciarlo, en este mundo falta… y mucho, SENTIDO COMÚN

 

 

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Un mundo maravilloso, no exento de peligros

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Estos días he rememorado uno de los momentos más importantes de mi vida

A veces, ronda por mi cabeza la pregunta… ¿y si, en aquella ocasión, me hubiera acostado con mi jefe?

Han pasado más de diez años desde que fui despedida de una de las empresas multinacionales más importantes del país. Fue la primera vez que lo hacían, y aún habría una segunda

Tengo la creencia de que en ambas ocasiones fue debido a un problema de no saber adaptarme a las normas del lugar, a lo que en argot de gestión empresarial se denomina “cultura corporativa

A día de hoy, y desde la perspectiva de una década larga ganándome la vida por mi cuenta, y a pulso, creo, sencillamente, que salí ganando de aquellas experiencias y que me hicieron un gran favor. He conseguido ser mejor persona de lo que jamás habría sido manteniendo mis posiciones en aquellas empresas

Sin embargo, y aunque ahora entiendo que los motivos de los despidos improcedentes se debieron a la mala actuación de empleados de dichas empresas y no de las empresas en sí, bien es cierto que las empresas, al estar formadas precisamente por personas, al final, entre todas ellas, consiguen institucionalizar las prácticas, modos y maneras de dichos empleados, convirtiéndolos en “cultura corporativa”

Estar en una empresa multinacional conlleva numerosas ventajas. Tienes un salario garantizado por una fuerza de ventas que es ajena a ti. No debes preocuparte de otra cosa más que de hacer bien tu trabajo, que es una ínfima parte de todos los procesos empresariales que hace que la maquinaria funcione

Y la verdad, ninguno de mis jefes se ha quejado nunca del trabajo que he realizado, al menos, “a priori”. Se podría decir que mi trabajo era bueno porque, literalmente, me dejaba la piel en ello, además de ponerle mucho interés y amor a aquello que hacía

Posteriormente, tras los “incidentes”, las excusas de aquellos que los provocaron, sin duda, aunarían motivos de calidad laboral…nada más lejos de la realidad

El primer incidente se produjo en un viaje de trabajo a Bolivia. Iba sola con mi jefe. El jefe de una Consultora Senior es un Manager. Allí, la jerarquía era fundamental para lograr ir subiendo escalones por la institución, con ello también se calculaban las subidas de sueldo anuales y el pago del bonus

En esa empresa yo tenía a mi cargo a un grupo de 20 consultores. Con la mayoría había estrechado relaciones de amistad, forjada en años de estar juntos un mínimo de 12 horas diarias, de lunes a viernes. Con ellos realicé proyectos de carácter internacional. Manejé presupuestos que sobrepasaban los 3 millones de euros anuales, pasé momentos de angustia, cuando había que solucionar algún problema en los sistemas de información que debían estar online 24×7, y pasé momentos de inmensa alegría cuando se nos dio la oportunidad de “ganar proyectos”

En aquél viaje, mi jefe se me insinuó. Era normal. El impulso sexual es natural, es biológico. El erotismo se genera simplemente como reacción fisiológica. Sin embargo, no era normal el comportamiento que él tenía con las consultoras de su equipo. Entre los consultores se comentaba que el jefe mantenía relaciones sexuales con algunas de las consultoras a su cargo

Personalmente, creo que es una conducta muy poco profesional el tener relaciones sexuales jefe-subordinado. Se podría inferir que es motivada por un intento de afianzar una posición de poder basándose en relaciones carnales. O, también se podría pensar, que, sencillamente, el jefe tiene unas “ganas” irrefrenables que es incapaz de controlar por sí mismo, es decir, lo que coloquialmente se denomina “estar salido”, ó ser un “sátiro”, ó un “obsexo”, lo que empeora aún la situación

Yo me inclino a pensar que estas prácticas sólo las realizan aquellas personas que no tienen confianza en sus propias capacidades profesionales y que piensan que estrechar la relación con sus subordinados a través de una relación “de cama”, “de baño” ó “de escritorio” es más fácil que ganársela a pulso, por los méritos que uno tiene

En cualquier caso, es una actitud muy poco profesional, que no acarrea más que problemas

¿Por qué no lo hice?

Él sabía crear un ambiente erótico. Por supuesto, en el viaje salimos a cenar a los mejores restaurantes, ¡pagaba el cliente! Y, por supuesto, salimos luego a tomar una copa. Las circunstancias eran las propicias. Y “el sexo estaba en el aire”

Pero…

  • No ocurrió porque él era mi jefe, y un hombre casado y con hijos
  • No ocurrió porque intuía la manipulación
  • No ocurrió porque yo era una mujer enamorada… de otro
  • No ocurrió porque me educaron de forma en que el sexo sólo lo tuviera en caso de que el corazón así lo mandara
  • No ocurrió porque habría un día después y todo iba a cambiar si aquello se producía

Después del viaje, la relación laboral con él cambió por completo. Él dejó de hablarme, nunca me cogía el teléfono, y dejó de participar en los proyectos que yo llevaba…y era mi jefe

Por otro lado, en las reuniones de trabajo, el concepto que tenía de él se deterioró un poco. Aunque yo no daba demasiada importancia al incidente, su nueva actitud me hizo pensar que él era una persona débil y que no era una persona muy válida para el puesto que desempeñaba

Fue él el que decidió cambiarme a otro departamento, la última vez que hablé con él me dijo:

“no puedo dejarte un pañuelo porque no soy un caballero”,

… aquél día fue traumático porque me despojaban ya no sólo de mi puesto sino de mis amigos

En ese otro departamento, no encontraron una función definida para mí y de ahí que, lógicamente, fuera despedida

¿Qué habría pasado de acostarme con mi jefe?

¿Qué habría pasado de ceder a su insistente “esta noche, seremos amigos”?

Probablemente, mi autoconcepto habría cambiado mucho. Habría dejado de creer en mis capacidades y aptitudes para desarrollar un buen trabajo como profesional de la ingeniería y habría pensado en mí misma como en una profesional del sexo, una fulana más en manos de alguien interesado. Habría pensado en que era sólo un “objeto de uso” de alguien con tan baja autoestima y tan escasa valía que se apoyaba en su posición de poder para echar un polvo

Afortunadamente, no ocurrió…  Mi autoconcepto salió reforzado

 ¿Entonces, actué bien?

Esta es una pregunta de difícil contestación. Las alternativas eran dos: sí/no. La respuesta deberá ser particularizada a cada caso.
En mi caso, funcionó.

Podría aconsejar de forma genérica que la respuesta debería ser “NO” rotundamente, y me quedo con las ganas de hacerlo de este modo. Pero no me gustan los extremismos. Es necesario particularizar para cada caso y decidir según las circunstancias. En mis circunstancias concretas y definidas en este post la mejor respuesta fue un NO y reitero mi decisión.

No me arrepiento ni un sólo día de la decisión tomada

Cada decisión conlleva una renuncia de la alternativa no escogida. Aunque pueda parecer ilógico para algunos, el escogerse a sí mismo es infinitamente más ventajoso que el escoger un trabajo.

En ningún momento he tenido la sensación de ser víctima, la hubiera tenido, de acceder a la petición de acostarme con alguien a quién no deseaba.

Que perdí el trabajo? sí …pero gané algo mucho más importante: Hice prevalecer mi libertad

Es necesario empezar a perder el miedo a denunciar a tiempo este tipo de abusos.

Es necesario empezar a valorarse uno mismo, como individuo libre, sobre cualquier otra cosa. La integridad individual no debe tener precio.

La segunda vez en que ocurrió, prometido, la contaré en otro post

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