por ellas… por TODOS

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Cada vez que las miro a ellas encuentro nuevos argumentos de peso para promover el cambio de mi entorno

Es asombrosa la naturaleza. Pone a nuestro alcance una serie de experiencias vitales que nos permiten conocerla un poco mejor. Conocer es un medio de vivir la vida en plenitud. El conocimiento, cuando es auténtico, permite comprender el funcionamiento natural de las cosas, de nuestro entorno y de nuestros semejantes. Muchos se han empeñado en modificar esos “conceptos” naturales de la verdad de cómo funcionan las cosas. La manipulación para el control del comportamiento humano es una práctica habitual y corriente en nuestros días

No voy a entrar en el fondo sobre los intereses que mueven a determinadas personas, en los estamentos del poder, por los cuales éstas se aplican disciplinadamente en lograr crear una realidad diferente al que, por naturaleza, tenemos derecho. Sin embargo, sí que quiero emplear estos minutos en una reflexión para poner un poco de luz en aquellos que, tras el proceso de lobotomía, han modificado su modo natural de pensar y lo han orientado hacia aquello que es “conveniente” pensar y hacer (aquellos que se han “adaptado” a esa manipulación)

Decía Darwin, con mucho sentido, que en un entorno natural, los “animales” que más se adaptan a las Leyes de la Naturaleza son los que sobreviven

En nuestro caso, podríamos afirmar, que “los animales que más se adaptan a las Leyes del Hombre son los que sobreviven”. Quizás sea por este primer motivo por el que muchas personas sencillamente se adaptan y acatan las normas marcadas por la sociedad, normas HUMANAS, normas que se deciden en pro de los intereses del “poder”

El segundo motivo por el que ciertas normas humanas son aceptadas, es el hecho de que incluso en un ámbito más local, más micro, en un entorno más próximo, los ámbitos de poder también existen. Cuántas veces se nos ha chantajeado emocionalmente, cuántas veces nos hemos sometido a una manipulación encubierta. Es una práctica habitual, cotidiana y por ello se acepta sin lugar a debate…en la mayoría de las ocasiones, pero no en todas

Sin embargo, nuestra naturaleza no es únicamente animal, sino tenemos la gran ventaja de ser seres humanos y si bien unos pueden definir con “normas humanas” un “nuevo orden en el funcionamiento social”, otros somos libres de poder seguir ó no dichas normas. Somos humanos: tenemos la capacidad de analizar, razonar, rebatir, negociar, anular, abolir, y al fin CAMBIAR y REHACER dichas normas

 

Soy idealista y NO ESTOY DE ACUERDO, con un modo de comportamiento pasivo. Pienso, que hay otros modos para la conviviencia ó quizás confío en NUESTRAS sobradas capacidades para poder reinventar nuestra historia

Centrándonos en el objetivo de este post, es necesario tener en mente que todo lo establecido está abierto al cambio. Por ello, en este día señalado, me gustaría centrar mi atención en la mujer

Es asombrosa la diferencia que existe entre el papel del sexo femenino en el ámbito natural de los animales y en el ámbito de los seres humanos. Mientras que en un entorno natural, la hembra posee un papel predominante: es la encargada de realizar la selección natural del macho, es la encargada de la procreación y mantenimiento de la prole, y de la caza en muchas ocasiones; en un ámbito humano, la mujer se ha tenido que ganar a pulso “un espacio” dentro de la sociedad. Y es un espacio que sigue estando relegado a las normas de una sociedad masculina. Ya estemos en el tercer mundo ó en el mundo occidental más avanzado, el papel de la mujer sigue siendo el del sexo débil

Lo cierto es que esta denominación ya es significativa. ¿Por qué es débil el sexo de ellas? ¿por qué se afirma en negativo, y no en positivo? ¿es que es un “problema” que nosotras tenemos? ¿por qué no darle la vuelta y poder afirmar que el sexo masculino es el sexo del abuso?

En un mundo-humano, en el que la fuerza bruta debería contar menos, puesto que estamos sometidos a las fuerzas del razonamiento, se han empleado éstas, precisamente, para sobreponderar la fuerza física y así conseguir una posición de privilegio, por parte del sexo “fuerte”. Esto, considerado en el mundo animal, podría estar justificado, pero en el mundo de los racionales no lo está

Pues bien, esta prevalencia de la fuerza física sobre la racional no ocurre ni tan siquiera en el mundo animal, pero sí ocurre en el mundo racional. Los animales poseen unos roles de género, establecidos por una Ley Natural que ninguno de ellos tiene la capacidad de modificar y que todos ellos respetan. Las hembras tienen sus funciones y los machos las suyas. Ningún macho impone sus intereses y sus roles de macho a ninguna hembra basándose ni en el abuso de su poder físico, ni en la utilización de ninguna otra opción

En el mundo racional, estas leyes naturales han cambiado. Las funciones naturales de los hombres y de las mujeres han ido desapareciendo poco a poco. Quizás es que nunca existió una distinción entre las funciones racionales, (pero sí en las funciones físicas y emocionales, evidentemente) y se nos hizo libres e iguales en este aspecto más intelectual. Las funciones de las mujeres van mucho más allá de las relacionadas con la procreación y el mantenimiento de la especie. Y es en esas funciones que “van más allá”, donde se ha limitado su capacidad funcional con normas que acotan su ámbito de actuación natural

Alguien, de algún modo, en algún momento, cambió las leyes naturales que gobiernan el mundo de los humanos, de tal forma que permitió la generación de “clases sociales”, definidas según la raza, el género, ó la edad. La “clasificación de los humanos” es un arma peligrosa, porque implica una reasignación de roles sociales, que podría y puede llegar a ser no-natural. Esos roles sociales están sujetos a normas de conveniencia (¡qué horrible palabra!)

Pero lo que quería escribir en este post es que, la naturaleza sigue siendo rebelde y nos impone ante nuestros ojos su ley natural de la manera más sencilla, más impactante, y más evidente: Nos hace tener hijos

Cuando vemos crecer a un pequeño, en él apreciamos que permanecen intactas las leyes que la Naturaleza ha establecido para nosotros. De esta manera, entre los pequeños no hacemos ninguna distinción por género en los años iniciales. No, al menos, en culturas “civilizadas”…aunque haya culturas en las que los intereses económicos obliguen a ello. A ambos les corresponden las mismas horas de sueño, de alimento, de mimos y de juego. Ellos son los que escogen sus actividades de ocio de manera acorde con sus gustos personales, son ellos quienes las eligen, pero ambos están sometidos a las mismas obligaciones y ambos poseen los mismos derechos

De pequeños jugamos con total libertad y naturalidad con otros niños. Somos todos iguales, reímos, corremos, saltamos, hablamos, gritamos, compartimos, nos enfadamos, nos reconciliamos como si todos formásemos parte de un todo en el que todos tenemos la misma posición ó importancia relativa.

Habrá algunos mejor vestidos, mejor peinados, mejor duchados, mejor calzados, mejor alimentados, pero a la hora del recreo todos salen a jugar de la misma manera y se miran y se cuentan cosas de la misma forma, sin divisiones, y sin distinciones aparentes. Simplemente, estos bajitos son seres sabios, nacen con la sabiduría que les ha sido otorgada de forma natural. Conocen la importancia de compartir y saben discriminar lo que es importante de lo que no lo es

En algún momento del crecimiento del niño, esto cambia. Esto se lo cambiamos nosotros: las normas no están escritas en ningún sitio, se transmiten sin papel, con los modos de comportamiento, con los razonamientos que escuchan a los padres, con lo que ven y perciben en su entorno

Cuando miro a mis sobrinas y las observo con detenimiento, veo en ellas algo que me gustaría que conservaran siempre: SU LIBERTAD

¿cómo poder decirlas que ese aspecto que las caracteriza, va a cambiar? ¿cómo poder mirarlas a los ojos y decirlas que posiblemente, en el futuro se encontrarán con una sociedad en la que no serán vistas más que como un objeto y que estarán sujetas a normas masculinas?

Ellas crecerán y sin duda encontrarán a padres de otras niñas que intentarán utilizarlas

¿qué tipo de sociedad estamos creando para nuestras hijas?

¿en qué momento el niño-varón cambia y empieza a mirar a las niñas como seres inferiores?

¿qué tipo de responsabilidad tenemos nosotros como padres y madres, abuelos y abuelas, tíos y tías al permitir que esas normas, creadas por el hombre, sean asumidas y aceptadas, sin más, por nosotros mismos y luego por esos niños cuando sean adultos?

¿cómo es posible que algunos padres estén comportándose así con las mujeres, ésas que antaño, fueron niñas y que jugaron codo con codo con ellos, cuando niños, que se mancharon la ropa con las piruletas que compartieron, que jugaron al pilla pilla con ellos y que corrían incluso más deprisa?

Yo a esos hombres que contemplan y comparten esas normas humanas “convenientes” quisiera pedirles que mirasen a los ojos a sus niñas (a sus propias hijas) y que las dijeran despacito qué se espera de ellas cuando se hagan mayores

Quisiera que mirasen a los ojos a sus madres para explicarles perfectamente el tipo de comportamiento que tienen con otras mujeres/madres como la suya, esa que cuidó de ellos cuando niños, y que aquello que las hacen aprender/asumir será la enseñanza que deberán trasmitirles a sus hijos/as

Quisiera que fueran capaces de explicar perfectamente en qué beneficia a la sociedad, en su conjunto, unas normas que son discriminatorias para un colectivo tan importante como el de la mujer. O si, por el contrario, dichas normas sólo benefician a los pocos que están en el poder y que quieren perpetuarse en él, a costa de una sociedad sometida a unas normas ficticias creadas para su propio provecho

Quisiera que me explicaran claramente a qué nos lleva un comportamiento como éste: unas normas como las que nos gobiernan, porque no será a ningún otro sitio más que a la degeneración de esa sociedad a la que quieren someter…y que me expliquen claramente para qué alguien quisiera ser el “dueño, amo ó señor” de una sociedad degenerada y enferma

Y ahora, quisiera que explicaran perfectamente esa obsesión por crear días especiales en pro de las mujeres “afectadas”, y que padecen una enfermedad, alguna “dolencia” como puede ser el cáncer que es multifactorial, que es debido a factores genéticos, ambientales, nutricionales y de modo de vida, ese mismo modo de vida que muchos de aquellos que se ponen un lacito rosa en la solapa, se empeñan en mantener, a base de humillaciones hacia la mujer

En un día especial como éste, que es el día del cáncer de mama, he visto muchísimas señales que indican la solidaridad con las mujeres “afectadas”. No basta con la solidaridad en un día señalado. La solidaridad se manifiesta con el cambio diario, la solidaridad es una actitud del día a día. Muchas personas piensan que por contribuir con un donativo en 1 día de los 365 días del año, que por el mero hecho de rascarse el bolsillo en ESE DIA, ya han cumplido con su responsabilidad

La responsabilidad debe trascender a todos los días del año y debe extenderse no sólo a las mujeres que padecen una enfermedad sino a todas las mujeres. Por ellas, por el colectivo más castigado y “afectado” de todos los tiempos debemos luchar día a día

Debemos esforzarnos en la lucha…

  • Para encontrar un lugar igualitario dentro de una sociedad gobernada por normas humanas machistas en su conjunto
  • Para no tener que reconvertir nuestro comportamiento en un comportamiento errático, y promiscuo, simulando los roles de los machos para conseguir ser consideradas “como iguales”
  • Para que, sencillamente, recuperemos las normas naturales que nos gobiernan, al igual que otras especies han conseguido mantenerlas

Y debemos esforzarnos día a día, modificando las pautas de comportamiento establecidas por el peso del paso del tiempo. Las armas son la educación familiar de nuestros hijos, de nuestros pequeños. El objetivo es conseguir dejarles como herencia el mundo que realmente queremos para ellos, y no el mundo que nos intentan vender.

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Acerca de marisoltabuyo

Ingeniera, Consultora, Profesora, estoy a mitad de camino de convertirme en Psicóloga. Soy una auténtica generadora de ideas, resolutiva, proactiva y me gusta escribir (yo me digo, pseudoescritora)

Publicado el octubre 19, 2013 en Reflexiones, Reinvénta-T, Sociedad y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Despues de leer este post, Marisol, solo puedo decirte que tienes razón.

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