Archivos Mensuales: marzo 2014

La ley de protección natural

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Siempre he pensado que detrás del funcionamiento de cada ser humano está la Naturaleza velando por que se cumplan sus Leyes. La ley de la supervivencia de las especies (C. Darwin, s. XIX: “los procesos de selección natural no son innatos, nacen de la necesidad de sobrevivir”), es una ley cuyo objetivo es la protección (y mantenimiento) de la vida y está por encima de todas las demás leyes naturales.

Preservar la VIDA es la ley más básica. Existen otras leyes como la de hacer prevalecer ciertos caracteres que más de adapten a dicha supervivencia, ó, dicho, de otro modo, la de procurar el cambio necesario en los caracteres para lograr la supervivencia, pero esto es otra historia de la que hablaré en otro post (y, en todo caso, ésta es una ley derivada de la anterior)

Hoy quería centrarme en la forma natural con que la Naturaleza actúa sobre la especie humana, poniendo dos ejemplos muy sencillos

La superviviencia es la Ley de las Leyes naturales

La supervivencia tiene como principal objetivo el mantener al individuo en su integridad física y psíquica.

INTEGRIDAD FÍSICA

La integridad física está ligada al mantenimiento de hábitos saludables que preservan nuestro cuerpo de cualquier daño.

En este sentido, y poniendo un ejemplo, la Naturaleza actuó sabiamente, grabando en nuestro código genético (innato) una de las emociones que nos evita el perder esa integridad física, evitándonos el deterioro físico de nuestro cuerpo.

Somos lo que comemos. Si el cuerpo no recibe los nutrientes adecuados, el cuerpo se debilita. Si el cuerpo recibe alimentos contaminados ó tóxicos, el cuerpo se pone en riesgo de deteriorarse, enfermar ó morir. La emoción del “asco” (que es una emoción básica e innata) es la emoción que evita que nos intoxiquemos con alimentos perniciosos.

Es innata, no se adquiere por aprendizaje, pero sí puede “modelarse” ó más bien “reconfigurarse” a través del aprendizaje, (en un proceso de des-aprendizaje).

De pequeños, nadie nos enseña que debemos evitarnos ciertos alimentos, sin embargo, por su aspecto, por su olor, ó quizás por su sabor, nuestro cuerpo nos previene y nos abstiene de su consumo

En muchos casos, la mente hace prevalecer su ley frente a la de la Naturaleza

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La emoción del asco, después de un proceso de aprendizaje, como cualquier otra emoción puede “reconfigurarse”. Podemos aprender a consumir cosas que, en primera instancia, nos habían repelido. Nuestro cerebro “desaprende” en función de “intereses particulares” y reconfigura las emociones naturales a su favor. Es la cabeza (procesos racionales) la que impone su ley, sobre los códigos genéticos (innatos) del cuerpo. Los ejemplos que me vienen a la cabeza son los que todos conocemos: el consumo de alcohol (¿a quién le gustó el vino la primera vez que lo probó?), el tabaquismo (¿a quién le pareció saludable la primera calada?), el consumo de alimentos repulsivos, como el queso azul (¿Quién no ha puesto cara de asco al ver ese color verde-azulado del producto enmohecito?), etc… Ninguno de estos ejemplos de “alimentos” nos dieron “buena espina” en primera instancia. Sin embargo, tras un proceso de habituación, se llega incluso a desear su consumo, y en algunos casos, a ser “adicto” a ellos (el proceso de habituación reconfigura el modo natural de funcionamiento de nuestro cuerpo, “degenera” su funcionamiento, lo pone en un estado de “depravación”)

INTEGRIDAD EMOCIONAL

Respecto de la integridad psíquica/emocional, tenemos otras emociones básicas, que nos permiten mantener un estado natural de gestión de equilibrio en nuestras emociones. Un buen ejemplo son la empatía, y la emoción de la pena, que son básicas, y también son modelables por las fuerzas de la razón. Ambas están localizadas en las vísceras. William James, diría que hay circuitos que se activan (arousal), ante la presencia de imágenes que provocan estas emociones y que hacen que el cerebro actúe (appraisal) según una secuencia racional (modelada por el aprendizaje)

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Poner ejemplos claros ante este tipo de emociones me resulta un poco complicado. Así que, al igual que J. Piaget, (siglo XIX), que se basó en la experiencia observada en sus hijos, para elaborar todo un tratado perfectamente válido sobre el desarrollo cognitivo humano, yo, en mi humilde condición de estudiante de Psicología, pondré el ejemplo de una situación que ocurrió no hace mucho, también ocurrida en mi entorno particular, que sirva de apoyo a la teoría de cómo las emociones (cuando se mantienen en estado “de fábrica”) también preservan nuestra integridad emocional

Les pongo el ejemplo: Hace unos días pusieron unas imágenes en el telediario de las 15:00h en Antena3 Noticias [hago un inciso: hay que regular urgentemente los contenidos que se sacan en TV según las horas de emisión. El “previo aviso” sobre la crudeza de las imágenes sólo aviva la curiosidad del telespectador. Las agresiones son todo un atentado contra la integridad de las personas]. Las imágenes mostraban una soberana paliza que le estaba dando una chica adolescente a otra. Aquello fue salvaje. Una niña (de unos 13 – 14 años), tirada en el suelo, estaba recibiendo patadas bestiales de otra que le duplicaba en tamaño. La pobre gritaba por el dolor de los golpes, y sollozaba pidiendo que parase. Lo emitieron DOS veces en el corto espacio en que duró esa noticia.

Nuestras neuronas espejo inmediatamente nos presentan la realidad de tal manera que sentimos en primera persona los golpes, como si nosotros mismos fuéramos objeto de esa agresión. Empatizamos de forma inmediata y nos ponemos de parte del más débil de forma espontánea. En primera instancia esto le partiría el alma a cualquiera.

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Funcionamiento de las neuronas espejo

Sin embargo, con la suficiente dosis de agresión televisada (en todo caso agresión “percibida”, tanto en carnes propias ó ajenas), estamos CASI acostumbrados al tema (fenómeno de habituación, que, de nuevo, reconfigura el modo natural de funcionamiento de nuestro cuerpo). Nos hemos “familiarizado” de tal manera con la agresión, que nos resulta lo suficientemente “normal” como para no inmutarnos demasiado. Incluso, en alguna ocasión, y con el suficiente empujoncito “racional” podríamos encontrar hasta una justificación a la agresión (espiral de violencia) y pensar que “la chica se lo merecía”, por débil, por cobarde, por ser bajita, fea, ó morena… etc  Tenemos un arma poderosa para cambiar nuestra percepción de las cosas: se llama “cabeza”

En todos los manuales de psicología se prescribe que la mejor forma de afrontar una agresión es “no tener que afrontarla”. El cuerpo sabrá lo que hacer cuando ésta haga su aparición. El experimentar en carnes propias una agresión pone en peor posición a una persona que cuando sólo la visualiza. El visualizar una agresión pone en peor posición a una persona que cuando ni siquiera la ha visto nunca antes. Si esa persona es un adolescente, con una mente en desarrollo y en formación, el peligro es aún mucho mayor.

La escala del perjuicio en la agresión es esta:

Experimentar la agresión es PEOR que Ver la agresión

Ver la agresión es PEOR que No ver la agresión

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En este ejemplo concreto: la reacción natural que tuvo mi sobrina (tiene 13 años) al contemplar las imágenes del telediario fue la de taparse los ojos para evitarse el “mal trago”, al tiempo que gritaba “no quiero verlo” “no quiero verlo”, porque desde su entorno se la instigaba a verlo. Fue una reacción que su propio cuerpo le pedía hacer, era su cuerpo y la Ley natural la que le protegía.

Todos los demás, nos quedamos viendo “¿tranquilamente?” esas imágenes, porque era la curiosidad (motivación racional 100%), la que se imponía a la emoción de la empatía/pena (motivación visceral 100%). Nosotros estamos ya un poco “viciados” (a esto lo denomino “depravación” de la emoción: la expresión natural de la emoción quedó solapada por los intereses de la mente, quedó privada de su libre expresión). Mi sobrina, aún conserva el código natural que todos tenemos desde antes de nacer. Ojalá que le duren por mucho tiempo sus códigos “de fábrica” y no empiece pronto a sacar nuevas versiones más elaboradas y “deconstruidas” de sí misma!

“Los estados de depravación tienen su origen en estados de privación”

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La expresión natural de las emociones que poseen los niños no debería estar privada de su desarrollo natural. Deberíamos conservar intactos los modos de funcionamiento “de fábrica y evitar transfigurar lo que marca la ley natural en pro de intereses sociales, que no son más que el reflejo de unos “intereses racionales” encaminados al “control”, “supervisión” y “dirección” de la humanidad hacia el estímulo del consumo y generación de “riqueza” artificial (ésa que denominamos “capitales”)

Depravación
sustantivo femenino

Moralidad/integridad/degeneración. Estado o cualidad de una persona pervertida o corrupta Hay grados de depravación no recuperables.

Privación s. f.

1   Pérdida de una cosa que se tenía o se poseía, o se debería tener: privación de libertad.

2   Carencia, falta o escasez de las cosas que se necesitan para vivir.

Gestión de proyectos. El caso de los buzones descarajados (Business case)

2014-03-08 14.07.25

Cuenta la leyenda, que en país lejano,

y a unas cuantas galaxias de distancia,

se hallaba un buzón descarajado

Los papeles, de los bancos,

mensajes sin corazón,

los papeles de las tiendas,

que me compren, ¡por favor!

En un cartel reza bien claro:

“el descarajado será descolocado,

en su puesto traerán…

un buzón bien colocado”

Mas, en fechas de carnaval…

¿ quién trabaja, tú ó yo?

ni los señores del mono,

ni las señoritas, ¡no señor!

Porque a la intemperie esos tres días,

todos, debían estar,

tanto, ellos como ellas,

a cualquier hora, pero en ese lugar

Allí, no apareció nadie,

sólo buzones destartalados,

¿y los buzones “colocados”?,

¿quién los colocará?

El buzón, descarajado,

abierto en un rincón quedó,

con la correspondencia dentro,

por Dios, Señor, ¡qué dolor!

Pasaron los tres días, y ¡diez también lo harán!,

y ahora nos vienen con el cuento

el cuento de nunca acabar

dice el “gestor” del “ordenado”,

que los buzones colocados…

¡¡se han de volver a recolocar!!

 rockefeller

 

Los diez errores cometidos:

El sustituir los buzones de una comunidad de vecinos no es un tema baladí. Se trata de un servicio que va a implicar la violación de la propiedad privada de los vecinos. Es necesario llevar a cabo el proyecto con la máxima transmisión de información fiable, llevar a cabo actuaciones a priori, comunicar claramente el alcance del servicio, supervisar la ejecución de la obra y acometer un adecuado plan de contingencias

El servicio fue llevado a cabo por la administración de Valbuena y Diez, de Valladolid, que es el contratista y se escogió como proveedor a Pedro (que podría haber sido pepito pérez, alias, “el chapu”)

 

  1. La elección del proveedor. Es necesario asegurarse de la solvencia intelectual, física, técnica y financiera de los proveedores
  2. Método de comunicación con los implicados:
    • El aviso previo al cambio: Ha de ser completo y seguro. Tratándose de información privada (contenido de los buzones), el cambio de los mismos ha de realizarse con el consentimiento expreso de todos y cada uno de los implicados. O, al menos, con el debido apercibimiento de que se va a proceder a violar la propiedad privada. El cambio de buzones conlleva el abrirlos y tener acceso al contenido de los mismos
    • Todos los avisos posteriores:   han de ser concisos, claros, sin ambigüedad. Ejemplo: El quedar con los vecinos en el periodo comprendido de duración de la obra (3 días consecutivos) sin especificar una hora concreta es una clara muestra de “des-información” improvisada
    • Romper el acuerdo del mensaje. Quedar a una hora y en un lugar con los vecinos y no presentarse porque se está en otro lugar, es una clara muestra de incoherencia y falta de profesionalidad
    • Hablar con los clientes a última hora de la jornada para evitar problemas posteriores
    • No facilitar un teléfono online para emergencias
  3. Carencia de supervisión en tiempo de ejecución de la obra. La obra no se realizó en el periodo pactado y la empresa contratista se encontró con la obra sin ejecutar, pasado el periodo destinado para ello. No se cumplieron plazos y debido a la falta de supervisión, fue imposible rectificar el curso de la obra
  4. Carencia de métodos de control sobre el proveedor. No se establecieron medidas de presión ni de penalización por la pésima ejecución de la obra
  5. Especificaciones del contratista nada claras. El cambio de buzones requería del permiso de correos. El orden de los buzones iba a cambiar (los buzones nuevos tenían un tamaño diferente a los antiguos) y no se enviaron clara y puntualmente los nuevos planos con la nueva numeración de los buzones al proveedor. El proveedor etiquetó según su criterio personal, por lo que hubo que rehacer el etiquetado de los buzones, lo que conllevó retrasos, sobrecostes, y pérdida (deslocalización) de las llaves de los buzones.
  6. Desinformación a los damnificados. Lejos de solucionar el problema que se había suscitado por la pérdida/deslocalización de las llaves, el contratista actuó evitando el problema en lugar de facilitar soluciones
  7. Entrega de llaves a las personas no autorizadas. Tratándose de propiedad privada, la entrega de llaves definitivas ha de realizarse con el mayor control y supervisión de que el destinatario sea el receptor autorizado. Entregar las llaves a las vecinas que decían “ir de parte de…” no es suficiente acreditación para autorizar la entrega de llaves.
  8. Desentenderse del problema. Intentar resolver el problema a los damnificados con un “apáñese Ud. como pueda” desacredita al contratista para la realización de cualquier otro trabajo posterior. A los damnificados no se les puede pasar la pelota con un “hable Ud. con el proveedor”, porque, en ese caso, el papel del contratista queda automáticamente anulado
  9. Volver a reincidir en el error. Las llaves de los buzones se entregaron sin la supervisión de que fueran las que encajaban realmente en los buzones correspondientes. Hubo que volver a localizar las llaves entregadas erróneamente
  10. Falta de educación del contratista. Ni se produjeron disculpas, ni formales ni informales.

Las Crisis de Identidad. Adolescentes y Adultos

Yo quiero una crisis!!

Muchas veces nos asustamos cuando vemos que hemos entrado en crisis. Las crisis no son más que etapas de alto crecimiento personal, y que tienen siempre un aprendizaje asociado.

Las crisis en cualquier ámbito, ya sea en el ámbito económico, social ó personal, no son más que el reflejo de que una situación no se ha podido gestionar adecuadamente, ya sea por carencia de los conocimientos necesarios, ya sea por escasez de medios, ya sea por la adopción de estrategias/decisiones incorrectas.

En definitiva, son oportunidades valiosas que sirven para enriquecer la experiencia vital ó el conocimiento en una determinada materia

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En este post, quiero hablar de las crisis por las que pasan los adolescentes, que luego serán las que predecirán, de manera decisiva, su personalidad como adultos, su papel dentro de la sociedad y su comportamiento y conducta

¿Quién dijo que las crisis son malas?

En el estudio del desarrollo humano, una de las etapas más importantes es la etapa de desarrollo de los adolescentes. Esa etapa, tan temida por los padres, y que tiene el estereotipo acertado de ser una “etapa de crisis”, discurre normalmente, sin demasiados conflictos, a pesar de que es una etapa de suma importancia para la formación del autoconcepto y de la autoestima de los futuros adultos

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¿Por qué es una etapa de crisis?

Lo es porque el joven empieza a cuestionarse quién es.  Para crear su imagen primeramente se apoyará en las opiniones de fuentes externas (padres, maestros, amigos y compañeros), y posteriormente, cuando su estructura mental le permite un nivel de abstracción más elevado, se apoyará en sus propias conclusiones. Por otro lado, el adolescente está atravesando una etapa en la que ha de enfrentarse a muchos cambios y retos: cambios psicobiológicos (físicos, desarrollo de la personalidad, etc), cambios en las expectativas sociales (asunción de responsabilidades), cambios en el rol dentro de la familia (emancipación y autonomía de los padres, acercamiento al mundo de la amistad y de las relaciones de pareja)

También es una etapa especialmente conflictiva porque los padres deben empezar a ceder parte de su influencia y de su poder a esos seres que han creado. No es fácil ver cómo tus hijos se han transformado en personitas capaces de sacar sus conclusiones, correr sus riesgos, asumir sus responsabilidades y tomar sus propias decisiones sobre algo tan importante como son sus propias vidas

En esta etapa de reafirmación ó (yo diría) formación de la propia identidad, los adolescentes se ven influidos por el estilo de educación de los padres.

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¿Hay distintas formas de criar a los hijos?

Sí. Hay 4 estilos en la educación de los hijos (según Baumrind’80; completado por Maccoby y Martin’83), que dependen de dos variables: el grado de afecto y el grado de control:

  1. Cuando existe control y afecto, el estilo se denomina Democrático. Este estilo está caracterizado por ejercer un alto control sobre el niño/joven, que obliga a cierto nivel exigencia para con él, pero posibilitando una relación estrecha de comunicación y de afecto. Los adolescentes suelen ser personas bien adaptadas (con buen ajuste social), que aprenden de sus padres porque existe la confianza necesaria como para posibilitar un alto nivel de complicidad, y son jóvenes competentes y capacitados para la toma de decisiones autónoma
  2. Cuando existe un alto control, pero no hay afecto, el estilo se denomina Autoritario. Este estilo se caracteriza por un bajo nivel de comunicación y por una alta dependencia del adolescente. Éste se convertirá en un joven sumiso, obediente y disciplinado, pero con escasa capacidad de afrontamiento autónomo de sus propias decisiones
  3. Cuando no existe control, pero sí que existe afecto, el estilo se llama Permisivo. Aquí el joven toma la delantera de sus padres y les gana el pulso. Al igual que el anterior estilo, también está caracterizado por una ruptura en el nivel de comunicación que imposibilita el modelar/adiestrar al joven. Se caracteriza por jóvenes socialmente bien adaptados, pero con escaso nivel de rendimiento escolar (debido a la nula exigencia de los progenitores). Las estadísticas muestran que son jóvenes que suelen abusar del consumo de sustancias como el alcohol y el tabaco
  4. El último estilo de educación es el de ausencia de estilo, que ese denomina Indiferente, y es el más pernicioso para la formación del joven. Aquí los padres no se ocupan en absoluto de sus hijos (por dejadez, falta de interés ó de tiempo). Los hijos crecen sin ningún tipo de control ni afecto. En este caso, las estadísticas muestran una alta tasa de delincuencia juvenil

¿El estilo de crianza afecta a cómo seremos de mayores?

El estilo de la crianza es un factor determinante a la hora de la creación del autoconcepto. El autoconcepto, que no es más que la definición que uno tiene de sí mismo, se consigue en la etapa en la que el adolescente empieza a cuestionarse su propia identidad, entrando en un rosario de etapas sucesivas de crisis de identidad. Digamos que la identidad de las personas se forma cuando éstas han entrado en las suficientes crisis como para tener bien claro lo que son, lo que significan para el mundo, para la sociedad, para su entorno. Y esa identidad está definida por parámetros internos, y no por fuentes externas

“He pasado por tantas crisis de identidad que al final me he encontrado a mí mismo!”

No todos los jóvenes pasan por crisis de identidad. Tanto es así, que la identidad es un concepto que evoluciona con el tiempo y es dinámico. El estado en que la identidad queda definida depende de dos parámetros (según Marcia, 1980, que desarrolla la teoría de los polos de Erikson). Esos parámetros son: el grado de implicación del joven con su vocación y el grado crisis que ha tenido que superar

¿Qué es el grado de implicación vocacional?

Se define como el grado en que las personas “están comprometidas con” sus roles sociales: grupos sociales, grupos laborales, grupos de amistades, grupos de género

¿Qué es el grado de crisis?

Las crisis no son más que la exploración de alternativas que intenten explicar la identidad de uno mismo. Es el intento de búsqueda de la propia definición basado en técnicas de prueba y error, que echan abajo los autoconceptos anteriores para probar otros que se ajusten mejor

Pues bien. El estilo de crianza es tan importante, que el estado en que se encuentra un joven adolescente, en cuanto a su propia AUTO-DEFINICIÓN está claramente determinado por él.

De esta forma, en etapas iniciales de la crianza de los hijos, el joven no se cuestiona apenas su identidad, por lo que no explora nuevas identidades ni tampoco se siente involucrado dentro de la sociedad. Su identidad es Difusa. Pasando el tiempo, empieza a cuestionarse su propio Yo, y explora opciones. Si se le permite (estilo de crianza Permisivo), asumirá nuevos roles y explorará nuevas experiencias (sexo, alcohol, tabaco, cannabis, etc) y entrará en una etapa de Moratoria, en la que su implicación social será nula y su búsqueda interior le llevará a pasar por crisis de identidad. Si el estilo de crianza es Autoritario, el joven no pasará por ninguna crisis de identidad (no en su etapa adolescente, pero sí posteriormente), sino que asumirá el rol que sus padres le asignen y su Identidad quedará “Hipotecada” a etapas posteriores de desarrollo (ya en la etapa de adulto).

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Por último, cuando la persona ha entrado en todas las crisis necesarias para definir su personalidad, y cuando ha conseguido encontrar su papel en el mundo, se dice que esa persona se encuentra definida con la Identidad de logro, que se consigue cuando, la definición de la Identidad es completa, y proviene de parámetros internos, inherentes a la persona, y cuando el nivel de involucración social (compromiso social) también se ha alcanzado

Posteriormente, el joven, ya pre-adulto, seguirá evolucionando (según la teoría de estadios polares de Erikson), y pasará por las etapas de productividad y cuidado, donde los niveles de necesidad/satisfacción de la pirámide de Maslow se van satisfaciendo con su propia actividad social y productiva, y por último se llega a la etapa de Integridad del Yo, que es la etapa de máxima satisfacción con la experiencia vivencial del ser humano, donde se da un significado integral de la propia vida y se alcanza un estado de Sabiduría

… pero esto ya es otra larga historia

Cositas buenas

Dos meses sin escribir es mucho tiempo. Dos meses de abnegada concentración en temas psicológicos es mucha abnegación. Y no es que me parezca mal, no, es un camino, éste, el de volver a la universidad, voluntario, con gusto, necesario y esperado, y, ya saben, “sarna con gusto… ni aunque te arranques la piel!” (¿ó era otra cosa?)

El caso es que ha muerto Paco y esto me tiene un poco conmocionada. Llevo una semana en que creo que los acontecimientos que me rodean se han puesto todos de acuerdo para devolverme a la realidad, cruel realidad del  mundo mundano, así de golpe, de sopetón, de “tabuyazo”, de esos de los míos. No me es desconocida la experiencia, es normal, es mi karma, mi sino, y me ocurre como casi con todas las cosas que me han venido ocurriendo, me ocurre una “avalancha de ocurrencias”, ó una “ocurrencia en avalancha”, vamos que hemos entrado “en crisis”

El que Paco, mi admirado poeta de las 6 cuerdas, nos haya dejado, ha supuesto para mí un pequeño mazazo. Sin embargo, hoy, releyendo sus cortos escritos en su página web, he pensado que este hombre siempre continuará entre nosotros.

Leyendo una mini encuesta sobre sus gustos personales, he caído en la cuenta de que a pesar de que lo conocía poco, lo intuía bien. De él, pensaba que era un hombre infinitamente sabio, y que callaba mucho, porque aprendía en silencio. No tendría grandes estudios, pero sabía cómo era su oficio: Él era escultor de emociones y su materia prima eran las cuerdas de una guitarra, que él la definía como “su mal”, “su perdición”, y yo, desde aquí y desde mi punto de vista, le quiero dar réplica diciendo que también era nuestro “bien”, nuestra “salvación”…

Comenta, también, que no leía filosofía, pero sospecho que tenía embebida la vida en cada célula de su cuerpo, y que la conocía muy bien y la explicaba de la manera más sencilla: no buscándola ninguna explicación. En su web afirma que dejó de leer a Ortega y Gasset para no quedarse sin sentido del humor de tanto analizar la vida… ¡¡¡y qué razón tenía y sigue teniendo!!!  Tomo buena nota, MAESTRO, gracias otra vez!

Tendría a su alcance los lujos más sofisticados, las mujeres más bellas, los parajes más hermosos, pero era amante de las cosas sencillas, del ambiente tranquilito, de la comida casera, en definitiva, lo suyo eran las “cositas buenas”

De Paco, que arrancaba de su guitarra gritos de emoción, conocía su obra desde mucho antes de verle en directo en Las Ventas, en aquél horrible 2005. En el concierto, estuve peregrinando, en los descansos, para encontrar alguna butaca que me permitiera verlo desde mejor ángulo. Al fin, tras lograr mis objetivos, y ya casi acabando el concierto, el público, además de un trozo de arte, le arrancó también unas palabras: “estoy pasando mucho miedo”. Sólo un genio como él podía decir algo semejante, sólo un virtuoso, un maestro, una persona llena de sabiduría y de humildad podía confesarse abiertamente, de ese modo, ante el ruedo abarrotado. Aquél gesto, sólo podía emitirlo un ser elevado: un espíritu sencillo, honesto, y lleno aún de la inocencia de los niños

Curioso, gran conocedor de la anatomía de la emoción, intimista, analítico, pero con el  punto de quien se ríe de sus propias tripas, sabía cómo llenar la existencia con la esencia misma de la vida hecha música. Componía como la misma vida se compone y se recompone: a fuerza de arrancar melodías de las cuerdas de su guitarra, para conseguir una experiencia sublime, palpable, física y genéticamente perdurable

Por siempre, Paco!

 

 

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