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En la cima de nuestro mundo

El-Teide

El Pico más alto de España, el gigante Teide

El problema se les presentó de golpe, frente a frente en forma de guardia de seguridad apostado en el único camino que llevaba a la cima. “Sus pases” les dijo, y fue justamente en ese momento cuando se enteraron de que hacer cumbre era una cuestión limitada sólo a unos pocos. Esos “numerus clausus”, ese derecho o “privilegio a subir” sólo se obtenía con cierta antelación en una oficina situada allá abajo, muy lejos de aquél teleférico, en una oficina administrativa. Sus planes se habían desbaratado en una cuestión de segundos.

La amargura pronto se tornó en curiosidad. En la base del Teide, allí donde te deja el teleférico, habían construido diversos miradores. En uno de ellos se podía distinguir, a lo lejos, otro cráter, mucho más bajito, pero con mayor envergadura. Como dos buenos aventureros, se lanzaron ambos hacia la aventura de ver el cráter por dentro. Al fin y al cabo, era un objetivo que también se podía lograr.

La avidez de aventura es uno de los motores de la rueda del mundo

El mar de lava, que separaba a ambos volcanes, y que había sido generado por las diversas erupciones del Teide, se presentaba como un camino agreste, lleno de casi insalvables obstáculos en  forma de bombas volcánicas. Ambos se sometieron a una disciplinada marcha de obstáculos, donde cada piedra debía ser cuidadosamente subida y cuidadosamente bajada para no dejarse allí la piel.

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El teide y sus compis

 

El calor era sofocante, propio de las fechas estivales y de la hora, que se acercaba al mediodía. Sin embargo, ambos eran aventureros natos y nada ni nadie iba a detenerles en su empeño. Ella, en su pequeño bolso, había metido una camisa vaquera tres tallas más grandes, que conservaba en su armario para salidas por el campo. La puso allí, por si debía usarla al caer la tarde, a modo de chaquetilla cortavientos. Pensó que le vendría bien también para protegerse del Sol, pues  pronto sus rayos, ya empezaban a lamerle la piel que estaba expuesta. Sin embargo, él no llevaba más que el polo de manga corta, de algodón.

A medio camino del mar de aquel infierno de lava, el joven se notó indispuesto. Un golpe de calor y ninguna sombra donde poder refugiarse. Las últimas gotas de agua fueron para aliviar su sed en un intento de que se recuperara por sí mismo.

En sus ojos se dibujó un atisbo de esperanza

La soledad del lugar, la incomunicación, el Sol imparable, le hacían intuir una verdadera pesadilla si él no conseguía sobreponerse. La chica miraba a su alrededor y no veía más que un desierto vacío e inmenso de rocas enormes negras y sin vida. Ni un alma. En los ojos azules de su chico se dibujó un atisbo de esperanza. Quizás había sitio en sus ojos para la rehabilitación. Nada estaba perdido. Todo se reducía a una cuestión de descansar y sacar fuerzas de donde fuera.

9. Teide - Pico Viejo - TF 38

El mar de lava

En medio de aquél mar inhóspito de muerte, el mar de sus ojos venció. Y retomaron, asombrosamente, el camino.

Hicieron la cumbre volcánica del Pico Viejo, el padre del Teide, y volvieron a la base para intentar pasar la noche en el refugio, pues no había posibilidad de bajar en el teleférico, ya que, a esas horas, estaba cerrado. Con las piernas rotas por el esfuerzo, con el hambre que no se manifestaba más que por la debilidad, ella rompió a llorar mientras cargaba toda su ira contra él, que se había erigido como guía. No había caído en la cuenta de que aceptó de forma incondicional el viaje y que aceptó, sin saberlo, su parte de responsabilidad de cualquier consecuencia. Pero hablaban sus músculos doloridos, hablaba el miedo que había pasado, hablaba el hambre inexistente, pero patente en su falta de energía. Se caía de puro cansancio, pero su última gota de energía tenía que ser de lucha, de rabia, de infructuosa e injusta protesta contra aquél a quien más amaba.

 

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En el refugio encontraron a dos aventureros que compartieron con ellos, en un alarde de generosidad profunda y sincera, su escasísima cena. Era escasísima para dos, y mucho más lo era si se pensaba para cuatro. Se fueron a dormir y en las literas individuales, tapados con una manta, ambos se olvidaron mutuamente y se abandonaron a un sueño profundo y reparador. A las 05:00 a.m. los aventureros de la cena, junto con otros que habían llegado, se dispusieron a hacer la cumbre del Teide. El ruido de las mochilas y de los murmullos de la gente les despertó.  Y una pregunta susurrada al oído “¿quieres subir?”, despertó su curiosidad. Se sentía entera, capaz de caminar, con algo de hambre, que había hecho su aparición, pero de ninguna manera sería lastre de su necesidad y sed de aventura. Se calzó y fue siguiendo la hilera de caminantes del sendero. La frescura del día que no había despertado aún, y el viento que azotaba la montaña, le acabaron de despejar la mente. En el ascenso, las fumarolas de azufre anticipaban ya el cráter.

Una vez allí, en el pico más alto de España, el cráter no era muy distinto que el anterior, menor en extensión, pero había algo diferencial. En una de las laderas del Teide, se habían acumulado las nubes, formando un lecho inmenso de algodón. Todo empezaba a ser iluminado por el nuevo día, y el Sol les regaló el #amanecer más increíble que sus ojos habían visto hasta entonces. En la cima de España, retratados, nítidamente, en ese lecho, en forma de sombras unidas a la del gigante, se desdibujaron todas las penurias del viaje. Todo ese esfuerzo había merecido la pena

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La era del cambio II. El jardín de tu infancia

     Tranquila, sentada en su mecedora de pino, observa a los dos pequeños corretear de un lado al otro del jardín. Tiene puesta la radio y se escucha música tranquila que llena el ambiente, pero que no logra mitigar los gritos y las risas,  de los más pequeños.

Descalzos, sobre la hierba, juegan al pilla-pilla. No tienen prisa por acabar, se diría que el objetivo no es ponerse como perseguidor, ó como perseguido, sino, simplemente estar allí, jugando. Se turnan, hacen que se enfadan, se vuelven a reír, y así entran en una espiral interminable que les lleva de un juego a otro.

Les observa, mitad atenta, mitad distraída, mitad seria, mitad embelesada por la facilidad con la que juegan los niños, ajenos de todos los problemas que hay alrededor. Piensa que cuando sean mayores ya no podrán jugar a esos juegos, estarán pendientes del pago de la  hipoteca, de la matrícula de los colegios, de los libros y cuadernos, de los uniformes y de las mil y una facturas que se acumulan mensualmente en su buzón. Y sin embargo, y después de un rato, sentada en su posición privilegiada del porche del jardín, goza mirando.

Por un segundo vuelve a ser la niña que en su día fue. Rememora los días del colegio, cuando las hermanas la reñían por hablar con sus compañeras en la clase, cuando tenía las piernas llenas de cardenales de tanto caerse y golpearse, cuando jugaba a la comba y saltaba hasta reventarse. Rememora aquellos días en los que los anhelos estaban a flor de piel, aquella época en que los sueños no eran imposibles  y en que la máxima preocupación era hacer los deberes antes de irse a cenar.

Magnificamos nuestro quehacer, lo hacemos difícil de solemnidad. Magnificamos los resultados, sean cuales sean, y si no son como lo que deseamos, entramos en depresión y en barrena, como el avión de papel que lanzamos desde la ventana al patio, como la mosca que tropieza con el cristal transparente, como la peonza mal lanzada…, se nos olvidó que hay borrador que borra boli, y que sino hay tippex, que lo tapa y lo arregla todo.

Se nos olvidó cómo divertirnos, aunque fuese a costa de hacernos un chichón. Se nos olvidó que si no sabemos jugar, se aprende cómo; se nos olvidó que era tan fácil como preguntar a otro niño si quiere jugar para dejar de estar solos; se nos olvidó que los deberes hay que hacerlos a tiempo, porque sino viene alguien y nos castiga y que la disciplina es buena porque crea hábitos saludables. Se nos olvidó que existe el respeto por la autoridad y por las personas en general, y que los modales son importantes porque son un reflejo de ese respeto y consideración; se nos olvidó que el faltar a la verdad conlleva más problemas que beneficios.

Se nos olvidó que no hemos dejado de ser niños, por el mero hecho de ser adultos

Sí, es verdad, nuestros juegos han cambiado, pero ¿por qué habría de cambiar nuestra actitud?

Chomsky y las 10 Estrategias de Manipulación Mediática

1- LA ESTRATEGIA DE LA DISTRACCIÓN.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2- CREAR PROBLEMAS, Y DESPUÉS OFRECER SOLUCIONES.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- LA ESTRATEGIA DE LA GRADUALIDAD.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- LA ESTRATEGIA DE DIFERIR.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como“dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- DIRIGIRSE Al PÚBLICO COMO CRIATURAS DE POCA EDAD.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6- UTILIZAR EL ASPECTO EMOCIONAL MUCHO MÁS QUE LA REFLEXIÓN.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7- MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA Y LA MEDIOCRIDAD.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la mas pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8- ESTIMULAR AL PÚBLICO A SER COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9- REFORZAR LA AUTOCULPABILIDAD.

Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10- CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS MISMOS SE CONOCEN.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimentos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

León de la Riva

Tan sólo quería expresar mi opinión sobre los comentarios de mi alcalde León de la Riva.

Antes de nada recordar que opiniones sobre el físico de las personas “públicas” se hacen continuamente, es más se hacen sobre cualquier persona que conocemos, no seamos hipócritas, que aunque muchas veces no se digan en voz alta, siempre se piensan, a nada que seamos un poco observadores. Si adicionalmente se piensan por la obviedad del razonamiento, si lo piensan de forma generalizada una mayoria absoluta, equivale a decirlo ya que es una idea conocida y reconocida por todos los individuos. La expresión hablada de la expresión pensada universal tan sólo es un signo de sinceridad

En segundo lugar, no es la primera persona que ha sido descrita físicamente por su parecido con algún personaje de ficción. Sin ir más lejos, “su” presidente ha sido comparado con bastante acierto con Mr. Bean… y ya no sólo físicamente. Y esta descripción ha traspasado fronteras: ha sido generada, divulgada y promovida por los medios internacionales. Luego, no es una actuación machista ó feminista la comparación en sí misma, es un acto natural e inocente y mucho más aún si es tan acertada!

En tercer lugar, y no voy a defender mucho este argumento, ya que está fundamentada en el “y tú más“:
Entiendo que un personaje público y político, cuya actuación tiene fines sociales no debería lanzar comentarios tan banales, que aunque sean ciertos, son meras superficialidades. Pero es que no hay mayor superficialidad que nombrar como ministra de SANIDAD a esta mujer! Nos han insultado a todos los españoles poniendo como ministra a esta persona, que al igual que en el caso del ministerio de igualdad, están poniendo a gente, que no ha demostrado aún su valía, con el cargo de MINISTRO, como si un ministerio fuera un campo de pruebas ó de entrenamiento.
¿pondrían Uds a un becario a que dirigiera su empresa?
Este es un insulto mucho mayor, y no es el primero. Es un insulto con repercusiones sobre todos los ciudadanos, pues no hay nada más universal que la salud. Quizás no hubo suficiente suerte ya que le debían un favor a la Sra. Trinidad Jiménez, que en caso contrario, le hubiera tocado a Leire Pajín ir a defender nuestra marca país por todo el mundo mundial y planetario.

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