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Aquellos días de Sol y Sombra

 

Ansiedad y Depresión

Los orígenes de la Depresión casi siempre son exógenos. Se producen por circunstancias ajenas al individuo, estímulos que se denominan “estresores” que existen, y que se generan en el entorno o que se interpretan como tales.

Hay dos formas en que puede actuar el individuo, la primera es poniéndose a la defensiva contra ellos, y reaccionando con una respuesta de Ansiedad, algo así como un “Houston, Houston, tenemos un problema” ; la segunda, y después de que se ha ido muchas veces por la misma senda de la ansiedad y ya se está de retorno, -se está en modo claudicación-, es con una respuesta de Depresión.

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El estrés que ocasiona la “presencia de problemas” (estresores), tras su primera manifestación en forma de ansiedad, obliga al individuo a tratar de encontrar, en su repertorio de posibilidades, en su amplio abanico de recursos, una manera para solucionarlo-¡ojo: solucionar el estrés, que no el problema!

Aquí nos encontramos con el principal escollo: ¿habrá recursos? Algunas veces los recursos que se cree que se necesitan son materiales, otras veces, los recursos son afectivos, y otras veces los recursos que se necesitan para solucionar ese estrés son espirituales.

En esta fase es muy importante que el individuo sepa identificar perfectamente cuál es el origen de sus carencias, y vaya directo al problema y no se quede tan sólo en resolver su irritante estado de estrés, ya que, si logra encontrar el origen, las medidas que ponga en práctica serán, con un poco de suerte, eficaces y no tendrá que volver a encontrarse en la misma situación una y otra vez, en una especie de día de la marmota perpetuo.

Conozco a hombres que ante la necesidad de dinero se casaron con una rica heredera (“si necesitas dinero, cásate con él”) , y también conozco a mujeres que hicieron lo mismo, yo lo llamo la solución farmacológica: “para solucionar un problema se buscan otro”, pero, también podrían aplicar, erróneamente, la máxima de “el amor es ciego”

El ciclo del sueño

El estado de ánimo depresivo no es perjudicial en sí mismo. Es perjudicial si perdura. Es perjudicial si el individuo no le pone remedio a aquello que le atormenta y le entristece. Es positivo porque pone un límite a las cosas, un falso “¡hasta aquí hemos llegado!” y digo falso, porque sí, la situación puede empeorar, si no se solucionan los problemas. El estado afectivo deprimido es, tan sólo, la antesala de cuando los problemas lo son “de verdad” y de forma agravada, con una patología más severa denominada Depresión.

La forma en que actúa la depresión es sencilla. Ataca a la base del bienestar del cuerpo: el sueño. Es en el sueño cuando las personas se regeneran, cuando las cosas que están en  la mente vuelven a su sitio (por ejemplo, la memoria se consolida), cuando las hormonas, y los neurotransmisores actúan para que todo recupere su armonía. Es fundamental el descanso nocturno, porque iguala los ciclos del organismo a los ciclos de la naturaleza.

Es tremendamente negativo meterse en la cama con los problemas: el insomnio está garantizado en esta circunstancia. Ése es el principio y una de las claves del mantenimiento y agravamiento de los estados de ánimo depresivos: la modificación de los patrones de sueño.

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Hablar

Es relativamente fácil plantearse una hoja de ruta para resolver cualquier problema, y si no pueden por sí mismos, consulten, pero no con la almohada, consulten con sus padres, con sus parejas, con sus amigos más cercanos, con sus amigos más lejanos, con sus vecinos,  ¡¡¡¡sean auténticas cotorras!!, y mantengan un contacto social más estrecho. Todo lo que no manifiesten cuando sea de día, será “tenido en cuenta en su contra”, cuando sea de noche, y la noche, siempre te confunde…

Quien canta, su mal espanta

Ejercicio físico

Un truco que yo uso cuando me veo bajita de ánimo es agotarme físicamente. De esta manera, a mi hora habitual de caminata diaria, le sumo una dosis extra de ejercicios en mi máquina de cardio. No, no es una  máquina infernal de esas cíclicas, con mil funciones diferentes, no, es una máquina que permite el movimiento de las piernas y genera el movimiento de torsión del tronco: Energiza todo el cuerpo, hace fluir la sangre y oxigena el cerebro. Me dota de un increíble potencial para encontrar soluciones creativas a problemas que se pensaban irresolubles. Ningún problema es capaz de batir a mi cardio twister. Además de dejarme muy energizada para afrontar el día, el efecto básico es que, al llegar la noche caigo exhausta en la cama. Es imposible que ningún problema se instale en el cuerpo que se ha machacado, durante las horas anteriores, con ejercicio físico.

Mens sana in corpore sano

Lectura nocturna

Si el problema es resistente, les invito a alguna lectura de carácter lento. Ahora, mi escritor preferido para hacerme dormir es Milan Kundera. De adolescente me encantaba, pero, ahora, me parece insufrible, aunque no descarto releerlo en épocas y horas menos estresantes, ya que es mi filósofo/psicólogo preferido. Su estilo lento, minucioso, y su temática profunda son tremendamente agotadores. Otro escritor del que puedo afirmar lo mismo, e incluso de forma aún más acusada, es Albert Camus, cuya temática es tan densa que muchas veces me cuesta seguirle y le cierro por cansino. Estoy abierta a nuevos títulos y autores para engrosar mi repertorio de “libros para dormir”, acepto, gustosa, sugerencias..

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Síntomas afectivos positivos y negativos

La depresión tiene una característica fundamental denominada “bajo estado de afecto positivo”. Lo que, traducido, quiere decir “tener una baja apetencia o baja tendencia hacia las cosas que proporcionan placer y alegría”. Es decir, que no apetece hacer aquello que puede hacer la vida más agradable, como por ejemplo estar con la gente, reír, hacer chistes, cantar, bailar, comer helados, tener una alta autoestima… todo eso que nos dice que la vida es bella

“Sea lo que sea que diga, dígalo con una sonrisa”

Por eso, en esos días en que el cuerpo dice que está plofffff, y cuando la mente se subyuga a los problemas, y los pospone o se convence de que no podrá con ellos jamás de los jamases, es mejor dedicarse a redoblar las actividades que proporcionan un extra de placer.

Comer chocolate, helados y cosas dulces, leer comics, bailar, hablar con los amigos, y buscar la manera en que tu autoestima se refuerce, son las actividades que hay que redoblar de forma urgente. Y en este último sentido, las redes sociales son un remedio más que eficaz. Colgar una foto y que tus maravillosos amigos de facebook te saquen a flote no tiene precio. A ellos va dirigida mi más sincera gratitud. Hablar con los amigos y hacer brain storming sobre las cosas de la vida, no sólo ayuda a desahogarse, sino que puede plantear claves para la solución de problemas.

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Por otro lado, la depresión tiene otra característica, denominada “alto estado de afecto negativo”. Que, en cristiano, quiere decir, una alta apetencia o una alta tendencia hacia los estados anímicos negativos: irritabilidad, mal humor, pesimismo. Esto suele aparecer imbricado en lo anterior: al creer que las cosas no van a resolverse (pesimismo), se aplana la apetencia por las cosas alegres y riiiiiiicaaaasssssss.  Mi opción preferida es creer, decirse (PNL-Programación NeuroLingüística) y practicar aquello de “a Dios rogando, y con el mazo dando” y sencillamente, ponerse manos a la obra.

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Y aquí vuelvo a insistir en la importancia del ejercicio físico. El plantearse una ruta para pasear, caminar, correr, o recorrer en bici, ya orienta mentalmente a la consecución de metas. Te pone en marcha de una manera natural, que luego, conservando esa actitud y añadiendo una buena dosis de voluntad, es fácil trasladar ese ímpetu a la mesa de trabajo.

La abundancia y la generosidad

Los estados depresivos en sí no deben ser tratados con fármacos antidepresivos. El tratamiento farmacológico se prescribe en caso de trastornos muy avanzados, y tiene una eficacia similar a la del placebo. Es por ello, que los trastornos derivados de los afectos deben ser tratados con el suficiente refuerzo social, con dosis extra de ejercicios físicos activantes, que, combinados, ayuden a concentrarse en la búsqueda de las vías más eficaces para resolver aquellos problemas que verdaderamente subyacen a los orígenes de la tristeza

Creo que la pregunta clave a realizar es: ¿qué le falta a tu vida, en este momento?  Esta sencilla y concreta pregunta deberá de ser respondida yendo a la misma esencia del problema, de una forma sincera, precisa y detallada.

El objetivo final es conseguir un estado auténtico de abundancia

Se ha de empezar por conseguir estados simplemente “auténticos“, que no serán, al principio, de abundancia. La abundancia llega tras un proceso de generosidad sin límites (todo vuelve, cuando se da previamente), y tras desarrollar, desplegar y poner en funcionamiento un buen número de habilidades de todo tipo.

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Cuando la generosidad se extiende a aquello que no sólo sobra, sino a aquello que escasea, como por ejemplo el tiempo, entonces cuenta como doble… aunque el recurso tiempo no es como tal un recurso, sino lo que hagas con él (lo mismo que el dinero, que en sí no tiene mucho significado)

En conclusión, cuando la sombra de la tristeza veas asomar, monta una Gozadera en casa, llama a tus amigos, y haz que sea lo suficientemente “activante” como para ponerse en marcha otra vez y comenzar a llevar zapatos más cómodos

La Gozadera

 

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