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Aquellos días de Sol y Sombra

 

Ansiedad y Depresión

Los orígenes de la Depresión casi siempre son exógenos. Se producen por circunstancias ajenas al individuo, estímulos que se denominan “estresores” que existen, y que se generan en el entorno o que se interpretan como tales.

Hay dos formas en que puede actuar el individuo, la primera es poniéndose a la defensiva contra ellos, y reaccionando con una respuesta de Ansiedad, algo así como un “Houston, Houston, tenemos un problema” ; la segunda, y después de que se ha ido muchas veces por la misma senda de la ansiedad y ya se está de retorno, -se está en modo claudicación-, es con una respuesta de Depresión.

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El estrés que ocasiona la “presencia de problemas” (estresores), tras su primera manifestación en forma de ansiedad, obliga al individuo a tratar de encontrar, en su repertorio de posibilidades, en su amplio abanico de recursos, una manera para solucionarlo-¡ojo: solucionar el estrés, que no el problema!

Aquí nos encontramos con el principal escollo: ¿habrá recursos? Algunas veces los recursos que se cree que se necesitan son materiales, otras veces, los recursos son afectivos, y otras veces los recursos que se necesitan para solucionar ese estrés son espirituales.

En esta fase es muy importante que el individuo sepa identificar perfectamente cuál es el origen de sus carencias, y vaya directo al problema y no se quede tan sólo en resolver su irritante estado de estrés, ya que, si logra encontrar el origen, las medidas que ponga en práctica serán, con un poco de suerte, eficaces y no tendrá que volver a encontrarse en la misma situación una y otra vez, en una especie de día de la marmota perpetuo.

Conozco a hombres que ante la necesidad de dinero se casaron con una rica heredera (“si necesitas dinero, cásate con él”) , y también conozco a mujeres que hicieron lo mismo, yo lo llamo la solución farmacológica: “para solucionar un problema se buscan otro”, pero, también podrían aplicar, erróneamente, la máxima de “el amor es ciego”

El ciclo del sueño

El estado de ánimo depresivo no es perjudicial en sí mismo. Es perjudicial si perdura. Es perjudicial si el individuo no le pone remedio a aquello que le atormenta y le entristece. Es positivo porque pone un límite a las cosas, un falso “¡hasta aquí hemos llegado!” y digo falso, porque sí, la situación puede empeorar, si no se solucionan los problemas. El estado afectivo deprimido es, tan sólo, la antesala de cuando los problemas lo son “de verdad” y de forma agravada, con una patología más severa denominada Depresión.

La forma en que actúa la depresión es sencilla. Ataca a la base del bienestar del cuerpo: el sueño. Es en el sueño cuando las personas se regeneran, cuando las cosas que están en  la mente vuelven a su sitio (por ejemplo, la memoria se consolida), cuando las hormonas, y los neurotransmisores actúan para que todo recupere su armonía. Es fundamental el descanso nocturno, porque iguala los ciclos del organismo a los ciclos de la naturaleza.

Es tremendamente negativo meterse en la cama con los problemas: el insomnio está garantizado en esta circunstancia. Ése es el principio y una de las claves del mantenimiento y agravamiento de los estados de ánimo depresivos: la modificación de los patrones de sueño.

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Hablar

Es relativamente fácil plantearse una hoja de ruta para resolver cualquier problema, y si no pueden por sí mismos, consulten, pero no con la almohada, consulten con sus padres, con sus parejas, con sus amigos más cercanos, con sus amigos más lejanos, con sus vecinos,  ¡¡¡¡sean auténticas cotorras!!, y mantengan un contacto social más estrecho. Todo lo que no manifiesten cuando sea de día, será “tenido en cuenta en su contra”, cuando sea de noche, y la noche, siempre te confunde…

Quien canta, su mal espanta

Ejercicio físico

Un truco que yo uso cuando me veo bajita de ánimo es agotarme físicamente. De esta manera, a mi hora habitual de caminata diaria, le sumo una dosis extra de ejercicios en mi máquina de cardio. No, no es una  máquina infernal de esas cíclicas, con mil funciones diferentes, no, es una máquina que permite el movimiento de las piernas y genera el movimiento de torsión del tronco: Energiza todo el cuerpo, hace fluir la sangre y oxigena el cerebro. Me dota de un increíble potencial para encontrar soluciones creativas a problemas que se pensaban irresolubles. Ningún problema es capaz de batir a mi cardio twister. Además de dejarme muy energizada para afrontar el día, el efecto básico es que, al llegar la noche caigo exhausta en la cama. Es imposible que ningún problema se instale en el cuerpo que se ha machacado, durante las horas anteriores, con ejercicio físico.

Mens sana in corpore sano

Lectura nocturna

Si el problema es resistente, les invito a alguna lectura de carácter lento. Ahora, mi escritor preferido para hacerme dormir es Milan Kundera. De adolescente me encantaba, pero, ahora, me parece insufrible, aunque no descarto releerlo en épocas y horas menos estresantes, ya que es mi filósofo/psicólogo preferido. Su estilo lento, minucioso, y su temática profunda son tremendamente agotadores. Otro escritor del que puedo afirmar lo mismo, e incluso de forma aún más acusada, es Albert Camus, cuya temática es tan densa que muchas veces me cuesta seguirle y le cierro por cansino. Estoy abierta a nuevos títulos y autores para engrosar mi repertorio de “libros para dormir”, acepto, gustosa, sugerencias..

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Síntomas afectivos positivos y negativos

La depresión tiene una característica fundamental denominada “bajo estado de afecto positivo”. Lo que, traducido, quiere decir “tener una baja apetencia o baja tendencia hacia las cosas que proporcionan placer y alegría”. Es decir, que no apetece hacer aquello que puede hacer la vida más agradable, como por ejemplo estar con la gente, reír, hacer chistes, cantar, bailar, comer helados, tener una alta autoestima… todo eso que nos dice que la vida es bella

“Sea lo que sea que diga, dígalo con una sonrisa”

Por eso, en esos días en que el cuerpo dice que está plofffff, y cuando la mente se subyuga a los problemas, y los pospone o se convence de que no podrá con ellos jamás de los jamases, es mejor dedicarse a redoblar las actividades que proporcionan un extra de placer.

Comer chocolate, helados y cosas dulces, leer comics, bailar, hablar con los amigos, y buscar la manera en que tu autoestima se refuerce, son las actividades que hay que redoblar de forma urgente. Y en este último sentido, las redes sociales son un remedio más que eficaz. Colgar una foto y que tus maravillosos amigos de facebook te saquen a flote no tiene precio. A ellos va dirigida mi más sincera gratitud. Hablar con los amigos y hacer brain storming sobre las cosas de la vida, no sólo ayuda a desahogarse, sino que puede plantear claves para la solución de problemas.

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Por otro lado, la depresión tiene otra característica, denominada “alto estado de afecto negativo”. Que, en cristiano, quiere decir, una alta apetencia o una alta tendencia hacia los estados anímicos negativos: irritabilidad, mal humor, pesimismo. Esto suele aparecer imbricado en lo anterior: al creer que las cosas no van a resolverse (pesimismo), se aplana la apetencia por las cosas alegres y riiiiiiicaaaasssssss.  Mi opción preferida es creer, decirse (PNL-Programación NeuroLingüística) y practicar aquello de “a Dios rogando, y con el mazo dando” y sencillamente, ponerse manos a la obra.

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Y aquí vuelvo a insistir en la importancia del ejercicio físico. El plantearse una ruta para pasear, caminar, correr, o recorrer en bici, ya orienta mentalmente a la consecución de metas. Te pone en marcha de una manera natural, que luego, conservando esa actitud y añadiendo una buena dosis de voluntad, es fácil trasladar ese ímpetu a la mesa de trabajo.

La abundancia y la generosidad

Los estados depresivos en sí no deben ser tratados con fármacos antidepresivos. El tratamiento farmacológico se prescribe en caso de trastornos muy avanzados, y tiene una eficacia similar a la del placebo. Es por ello, que los trastornos derivados de los afectos deben ser tratados con el suficiente refuerzo social, con dosis extra de ejercicios físicos activantes, que, combinados, ayuden a concentrarse en la búsqueda de las vías más eficaces para resolver aquellos problemas que verdaderamente subyacen a los orígenes de la tristeza

Creo que la pregunta clave a realizar es: ¿qué le falta a tu vida, en este momento?  Esta sencilla y concreta pregunta deberá de ser respondida yendo a la misma esencia del problema, de una forma sincera, precisa y detallada.

El objetivo final es conseguir un estado auténtico de abundancia

Se ha de empezar por conseguir estados simplemente “auténticos“, que no serán, al principio, de abundancia. La abundancia llega tras un proceso de generosidad sin límites (todo vuelve, cuando se da previamente), y tras desarrollar, desplegar y poner en funcionamiento un buen número de habilidades de todo tipo.

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Cuando la generosidad se extiende a aquello que no sólo sobra, sino a aquello que escasea, como por ejemplo el tiempo, entonces cuenta como doble… aunque el recurso tiempo no es como tal un recurso, sino lo que hagas con él (lo mismo que el dinero, que en sí no tiene mucho significado)

En conclusión, cuando la sombra de la tristeza veas asomar, monta una Gozadera en casa, llama a tus amigos, y haz que sea lo suficientemente “activante” como para ponerse en marcha otra vez y comenzar a llevar zapatos más cómodos

La Gozadera

 

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Tolerancia a la frustración

 

Muchas veces me he preguntado cómo una persona puede llegar a padecer patologías tan severas como las que se describen en los manuales de Psicología.

Este verano me ha tocado ponerme al día en dos de las asignaturas hueso de la carrera: la Psicopatología y la Psicofarmacología.

De la segunda, que podríamos hablar en otro post, sólo saqué en claro algunas cosas:

  1. Que el equilibrio de los neurotransmisores es aún un área de estudio en el que no hay suficiente conocimiento
  2. Que la interacción mutua entre los neurotransmisores es tal que la modificación en los niveles de uno de ellos afecta a los niveles de los otros
  3. Que la producción de neurotransmisores y su utilización (consumo) son variables que dependen de la localización, y este es un factor importante a tener en cuenta y que hay muy poco descrito al respecto
  4. Que, en líneas generales, cuando el organismo consume, de forma creciente, de un determinado neurotransmisor (por las demandas de las situaciones y vivencias del individuo), puede llegarse a la situación de que, las demandas no son satisfechas por la capacidad de producción (oferta). Por ello, el organismo reacciona con una tendencia al alza, que ajusta, de forma momentánea, esa merma. Si la situación que provocó ese elevado consumo, que se supone, debe de ser pasajera, se mantiene en el tiempo, y a esto lo llamo yo, la inversión de la tendencia (lo que era “atípico” empieza a convertirse en “normal”), el organismo empieza a invertir también su funcionamiento “normal” y empieza a modificar su “forma natural” de generación del neurotransmisor. Y es aquí donde empiezan los problemas y las patologías

Pues bien, esto mismo, que es una visión microscópica de las causas del problema, se puede observar en una visión macroscópica, como consecuencias del mismo. La observación se realiza en la conducta.

La conducta es el indicador clave para observar si existe ó no existe patología.

Podríamos poner ejemplos cotidianos y cercanos, pero, esta vez, permítanme que les hable de una película que vi ayer, basada en hechos reales

El ejemplo

Trataba de un funcionario de la CIA que estaba siendo investigado por su propia organización, ya que se sospechaba que era un traidor y que había desvelado a los rusos secretos que habían causado las muertes de varias personas dentro de la organización.

El hombre era una máquina en su materia (seguridad en la protección de la información). Tenía la firme creencia de que la CIA adolecía de las medidas necesarias para garantizar la seguridad nacional.

Para satisfacer su necesidad de “destacar” y de “ser valorado” en su empresa, utilizaba “su talento técnico” (conocimiento experto), sin embargo, ésta no era la herramienta más adecuado para conseguir este propósito concreto (y esto ocurre en la mayoría de las organizaciones empresariales).

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Él observaba que compañeros con menor valía técnica eran ascendidos de forma inexorable gracias a otras capacidades, como la empatía, la adulación de los superiores, el sometimiento a las normas (por muy obsoletas que fueran)… y éstas eran prácticas que él se negaba rotundamente a utilizar.

Ideó un plan en el que pretendía demostrar “su valía”, “su enojo”, y “su razón”, (un 3 en 1), que consistía en demostrar, de forma práctica, que la CIA era una organización anticuada en sus protocolos de seguridad.

A este “esquema” mental arraigado, que implica un acto de delincuencia, no se llega de forma espontánea. El protagonista no era un espía desde sus inicios. Tampoco era una mala persona, desde sus inicios. El protagonista se convirtió en lo que llegó a ser, atravesando un largo camino.

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Es un proceso que empieza por la generación de expectativas, seguido de un proceso de decepción y que transcurre debido al “aguante” pasivo/activo de la situación, es decir, debido al aguante de la reiteración de la situación.

Las consecuencias…

Este proceso desemboca en un síndrome de “indefensión aprendida”, que da lugar a todos los trastornos derivados de la “Depresión” y “Ansiedad”. Y que puede transcurrir , en su faceta más agresiva, con la ejecución de actos delictivos que implican una transgresión de una ley, es decir se adquiere lo que está descrito como un “Trastorno de la personalidad

Describamos un poco el proceso, con ejemplos:

  1. El cerebro empieza funcionando bien. El individuo tiene unas expectativas muy elevadas, que, al principio, se ven colmadas. Todo va bien, el protagonista se convierte en super agente en la CIA.
  2. El individuo genera una expectativa nueva. Espera un nuevo reconocimiento basándose en su capacidad, no en su poder de influencia. Y es aquí donde empieza a sentir la decepción, porque no se da cuenta de que, en la mayoría de las organizaciones, estas capacidades se quedan “cortas” a la hora de buscar un ascenso ó un reconocimiento
  3. La reacción inmediata es hacer algo para destacar, para sentirse valorado. Y es aquí donde la multiplicidad de opciones da cabida a la integración de conductas “poco saludables”. Algunos apagan su insatisfacción con la comida (se dan un atracón), otros con la bebida (se dan una borrachera), con los amigos (se marchan a “armarla”), con la pareja ó con lo que no es la pareja (satisfacción sexual, agresión en el entorno doméstico, etc), otros cometen pequeños hurtos, pequeños actos de transgresión, como es el caso del protagonista (empieza la delincuencia), etc, etc, etc … hasta que la “satisfacción” retorna y los niveles de autoestima se recuperan. Sabe que lo que ha hecho no está bien, pero un día es un día
  4. El individuo vuelve a sufrir porque espera cosas que no ocurren. Su “umbral de decepción” ha bajado unos peldaños y ahora es relativamente fácil que se encuentre con una nueva situación de desengaño, por lo que es fácil que vuelva a sentirse el malestar y vuelva a tener la necesidad de ponerle remedio.
  5. Para recuperar, otra vez, su nivel de equilibrio, el individuo repite lo que hizo en el punto 3. Lo único que esta vez, ya justifica su actuación y empieza a ver sus actos como “normales”. Aquí empieza su transformación cerebral (cambio en sus esquemas cognitivos). Sus esquemas mentales iniciales, sus ideas iniciales de lo que es bueno/malo empiezan a modificarse. La metamorfosis se ha iniciado

La inversión de la tendencia natural

El cuerpo humano es una máquina perfecta, nos avisa de cuándo las cosas no van bien y sabe reaccionar al respecto. Cuando una situación que era “atípica” se convierte en “típica”, las cosas empiezan a funcionar al revés de lo que funcionaban, y lo que antes era “bueno” empieza a ser malo, y lo que antes era “malo”, empieza a ser bueno.

Y esta es la base por la que terapias de repetición de estímulos son eficaces. La repetición hasta la saciedad de una consigna ha sido una técnica muy utilizada para el adiestramiento y lavado mental de las mentes jóvenes, sobre todo en regímenes políticos totalitarios. Algunas de estas técnicas, como por ejemplo, la creación de eslóganes impactantes:

  • “Vamos a echar a la casta”
  • “Son todos unos corruptos”
  • “La culpa la tiene Rajoy”

, se han venido utilizando por parte de grupos políticos minoritarios con la creencia firme y acertada de poder transformar los esquemas mentales de las personas. Sus objetivos tan sólo eran hacerse un hueco en el torso donde cuelgan las tetas del Estado, y sus técnicas, las descritas, han sido puestas en práctica con grandes dosis de habilidad y mínimas dosis de escrúpulos. Los destinatarios ó víctimas de las mismas: los jóvenes universitarios, mentes que son fácilmente manipulables, dispuestos a la movilización, porque esa es la edad propicia para la transgresión, la rebeldía y el replanteamiento de esquemas y normas (sociales)

04-12-16

¿Macabro? No. Yo diría que cada cual se busca las habichuelas dónde y cómo puede. Esto es la jungla. No me malinterpreten estas palabras, no lo justifico: yo nunca lo haría. Yo nunca me atrevería a hacer esto, y no por falta de coraje, sino porque aún conservo mis entretelas en su sitio. Además, hay muchas formas honestas de ganarse la vida

¿Irresponsable? Del todo. Con estas prácticas consiguen su objetivo a CP. Ya les tenemos con un bonito salario a costa del erario público, pero “pan para hoy, hambre para mañana”, los jóvenes siguen siendo jóvenes y seguirán replanteándose incluso aquello que “los amigos” intentan venderles. Un engaño basado en el “humo” no es sostenible

Reforzando la capacidad cognitiva

Pero vamos a lo que vamos… La creación de un individuo más completo y mejor formado es posible. Es decir, se puede aprender a no dejarse influir por las situaciones que nos rodean, por muy repetitivas que éstas sean. Se puede adquirir la capacidad de “tolerancia a la frustración”. Casi todo en la vida, se puede aprender.

Me dirán Uds, todos estamos expuestos al entorno, somos humanos… sí, completamente de acuerdo, pero, esto, que parece inevitable, se puede prevenir, por un lado (hacer que las cosas “nos resbalen”), y como digo, se puede aprender a atenuar (hacer que las cosas cambien, bien porque “se resuelven”, bien porque “se reinterpretan”, es decir, “se asumen”)

Vamos al origen del problema. Estamos en aquella tipología de casos en los que la patología se basa en las decepciones reiteradas ante las expectativas previas que se forma el individuo. Pues bien, este tipo de problema tiene un trasfondo común. Este trasfondo es una capacidad cognitiva y emocional que también se aprende, y que se inocula, mejor desde pequeños, y que se denomina “tolerancia a la frustración”.

Hay padres que enseñan a sus hijos a autorregularse, a auto-controlarse, cuando no obtienen aquello que desean. Hay padres que, a posta, generan situaciones de malestar en sus hijos para que vayan aprendiendo a controlarse. Quitarle el juguete mientras juegan y mirarles fijamente para infundirles tranquilidad, les enseña que las cosas, a veces, no son, ni serán, como uno las espera, y que, por ello, no tiene por qué caerse el mundo…

El autocontrol

El objetivo no es sólo evitar que lloren, conseguir que no pataleen, que no se enfurezcan, cuando están en situaciones de frustración, sino el objetivo es generar un individuo fuerte, capaz de autocontrolarse, capaz de tolerar los momentos en los que no consigue lo que desea, capaz de posponer las gratificaciones a momentos alejados del esfuerzo. Y las técnicas no son con una buena reprimenda, sino con técnicas cognitivas, enfocadas a la creación de patrones mentales: Lo que se denomina comúnmente, como “convencer”. El uso de consignas como:

  • “Todas las cosas tienen arreglo”
  • “Todo es relativo”
  • “Nada es tan importante”
  • “Relájate”
  • “Respira hondo”
  • “No pasa nada, porque en la mayoría de las ocasiones, NUNCA pasa nada”
  • “Vaya estúpido que soy, preocupándome de estas tonterías”
  • “Si no lo consigo hoy, mañana ya lo conseguiré”

 

, son argumentos válidos que deben ir aprendiendo y asimilando desde muy jóvenes. La forma de que aprendan, es la misma técnica expuesta anteriormente, con la reiteración. Es una actuación enfocada a la reestructuración cognitiva, es decir, a la modificación ó atenuación de esquemas mentales previamente fijados.

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Estas prácticas son excelentes para formar personas templadas, capaces de obtener sus objetivos y de luchar por ellos, pero que, si no los obtienen a CP, no van a convertirse en “pirómanos” ó “boicoteadores” de su propia vida/ ó de la vida ajena (según quién sea el objeto de sus pensamientos irracionales)

Volvamos a nuestro ejemplo. Esta vez, el objetivo del protagonista era la propia organización a la que pertenecía, pero también se ensañaba consigo mismo. El protagonista era tremendamente estricto en cuanto a su comportamiento moral, lo que le llevaba, a veces, a transgredir la norma que asumía irracionalmente, por ejemplo, convirtiéndose en un auténtico maníaco-obsesivo del sexo, grabando vídeos pornográficos mientras se lo montaba con su mujer, y sin su conocimiento, ó visitando páginas pornográficas, que luego rechazaba. También se ensañaba contra sus subordinados, ya que el trato que recibían era tremendamente vejatorio.

Otras técnicas van dirigidas a la modificación de la conducta…

La capacidad de autorregulación, que permite incrementar los niveles de tolerancia a la frustración no se consigue únicamente con un buen adiestramiento paterno, también se logra con el pulido en la vida en sociedad, en el trabajo, en el roce con los amigos, en la familia.

Se denomina coloquialmente “poner límites” a la persona. A veces una buena bronca por parte de alguien cercano viene bien, ya que evita la actuación del afectado porque no es permitida socialmente. “Ante el vicio de pedir, la virtud de no dar”. Las conductas de estas personas son “mantenidas” debido a que en su entorno se las permiten. Estas actuaciones consentidas en el seno familiar, por ejemplo, son dañinas para quien las comete. Po ejemplo, porque se generan individuos consentidos, mimados, “pagados de sí mismos”, que jamás han dado un palo al agua, porque en casa lo han tenido todo “de gratis”. Estas personas están echando un pulso constante a sus familiares, quienes transigen con tal de no ver a “su familiar querido” enojado. Son auténticos “jetas”, que se basan en ese afecto y en la debilidad emocional de las personas de su entorno para conseguir aquello que desean

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Una persona que no es consciente de sus límites tiene el peligro de que no es consciente de que sus actos también debe medirlos. Y de que sus actuaciones, por mucha libertad que se tenga, tienen una limitación: dada por la norma, escrita ó aprendida, intuida ó manifiesta.

Personas que no tienen ese roce, ese barniz son más vulnerables a padecer trastornos derivados de este déficit.

Son personas, que poco a poco, y en la medida en que van incrementando sus niveles de frustración, podrían llegar a hacer cualquier cosa, bien en contra de ellas mismas, bien en contra del resto de la sociedad. Y esto es posible porque sus esquemas mentales se habrán ido modificando hasta tal punto que se terminarán por reajustar dando cabida a cualquier tipo de conducta, por muy deleznable que sea, que les proporcione, ese nivel mínimo de bienestar que ellos, como enfermos mentales, necesitan.

Y hay otras técnicas que van dirigidas a la resolución de la tarea, y a con qué estrategias se afronta el problema

La otra forma de conseguir controlar la situación es con técnicas de afrontamiento enfocadas en la tarea. El conseguir lograr los objetivos, a través de la resolución de conflictos, utilizando técnicas y actuaciones saludables es la mejor manera de evitar males mayores.

El problema se afronta mejor con una actitud positiva

Muchas veces nos dejamos arrastrar por la cuantía de los problemas. Es una sensación que puede sumir a una persona en la más profunda de las desesperaciones, pues se ve desbordada por la magnitud de los problemas y por el número de ellos.

La mejor técnica de abordar este tipo de situaciones es la técnica del “divide y vencerás”. Todos los problemas pueden ser subdivididos en otros más pequeños. Todo problema pequeño es más fácil de resolver

 

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A esto hay que añadir una técnica de “ordenación de los problemas”, y clasificación pro prioridades.

Lo importante es tener bien claro cuál es el problema real, y en cuáles se subdivide, para ir atajando uno a uno todos los problemas

Llevar un orden en la resolución de los problemas tiene la ventaja de que puedes ir tachándolos de la lista de problemas, esto nos lleva a la siguiente técnica:

Lo que está resuelto, resuelto está

Muchas veces los problemas se perciben más grandes de lo que parece porque no se acaba de cerrar bien los subproblemas

La forma de cerrar bien los subproblemas (para no tener que volver a ellos) es primero: ser conscientes de que existía ese problema, y segundo, ser consecuente con la decisión tomada. Cualquier atisbo de inseguridad, nos llevará a retomar los problemas una y otra vez.

Hay que estar seguro de los pasos que se dan. Si no se está seguro, hay que volver a revisar los pasos, pero sólo una vez más. Y una vez revisado, dar el tema por zanjado.

 

El problema es un problema global, es un problema de todos

El enfoque es el de identificarse dentro de un colectivo. Todos los problemas se llevan mejor si se tiene a muchas cabezas pensantes en tu entorno. No sólo cambia tu nivel de percepción de recursos, sino también cambia el ámbito en el que está encuadrado el problema (no es tú problema, es “el problema”).

Es mucho mejor actuar en provecho de todos, aunque se consigan objetivos de menor alcance, y de menor ambición, que el ser consciente de que las actuaciones van en detrimento de alguna de las partes, y esto es mejor que el ser consciente de que las actuaciones van en contra de la misma persona que las comete

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La Autoobservación

Por último, y para cerrar este abanico de estrategias, cuando el individuo de malea, porque sus esquemas mentales se han transformado, pasando a justificar su conducta aberrante por algún tipo de interés personal, se hace necesario volver a los esquemas “intuidos”, basados en una moral natural, no aprendida.

Esta moral es la que todos tenemos “de fábrica”, la que pueden tener sabiamente los niños, que aún no han sido maleados por normas sociales, ó convivenciales artificiales. Estoy hablando de un tipo de conocimiento del dominio moral, que va a las raíces más profundas del concepto del bien/mal.

Para volver a esa moral natural, es imprescindible la soledad, la reflexión, la observación de los que lo hacen bien (los niños), la autoobservación objetiva y la crítica interna.

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Sólo en manos de la propia conciencia, el individuo puede recuperar aquella moral y aquél comportamiento que es sano “de fábrica”

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